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Cerebro y místca

Ansia de saber

La información que poseemos hoy en día, no tiene parangón en la historia de la humanidad. La infinidad de tendencias en filosofía, neurociencia, física y todo tipo de ciencia del conocimiento humano se ven irradiadas hacia nuestra sociedad en todos los campos del saber, intentando dar respuestas al misterio de la existencia.

 Hay algo que a todos nos fascina en nuestra ansia por saber y, es el conocimiento de uno mismo. Que es lo que nos hace humanos, porqué pensamos de una manera u otra, porqué se dan acontecimientos no deseados, a que se debe tanta incertidumbre, por qué hay experiencias, sensaciones, sentimientos que surgen inesperadamente. A qué se deben mis estados mentales y deseos de creer en algo y porqué razón llegan a producirse experiencias de naturaleza mística o cuasi mística. La vida en definitiva está lllena de interrogantes y pocas respuestas claras.

 Vayamos pues hoy por una vía muy actual basada en estudios del cerebro y dejemos de lado cualquier tipo de creencia personal o religiosa, y de esta manera podamos acercarnos a estas conclusiones científicas con una mente más objetiva.

El engaño del Cerebro

Según los datos mas actuales en las investigaciones del cerebro y su comportamiento, nos hacen ver que la inmensa mayoría de nuestros actos, pensamientos, sentimientos y creencias, son inconscientes y sólo una diminuta parte es producto de lo que llamanos conducta consciente o volición, y que incluso, la construcción de nuestro "yo", es una construcción engañosa de nuestro cerebro y, que incluso éste, tiene una magnificada capacidad para fabular, engañar y sobre todo generar alucinaciones que acaban tomándose como realidades.

 A este respecto, ya he comentado en ocasiones anteriores las impresionantes obras de Oliver Sacks, Ramachandra, e incluso la obra del Dr. Rubia, "El cerebro nos engaña".

Cerebro y trascendencia

 Hay estructuras en nuestro cerebro, las cuales según las investigaciónes de reconocidos neurocientíficos, su activación produce la sensación de trascendencia o unidad con la divinidad y estos estados se han dado en todas las culturas y todas las épocas.

 Entre otros aspectos, algunos de los datos que aportan estas investigaciones, se enfocan en el hecho  de que en el sistema límbico. y de manera especial el lóbulo temporal, se albergan dos estructuras importantes, el hipocampo y la amígdala, cuya activación y estimulación producen sensaciones de trascendencia y estados similares al éxtasis.

Obviamente, no es este el mejor lugar para explicar la anatomía de estas regiones a fin de comprender mejor sus funciones, pero al menos si debemos considierar que el cerebro es cuando menos "el portador material de las funciones de la mente", como nuestro gran amigo el Dr. Rodriguez Delgado definió con gran acierto.

 Poor lo tanto, estas àreas cerebrales - según los neurocientíficos - son las responsables  de las experienciias relacionadas con sensaciones de felicidad poco comunes, alegría, paz, la trascendencia de la dualidad sobre todo entre sujeto y objeto,  la desaparición del tiempo y el espacio, la disolución del sentido del yo y otros estados de inefabilidad.

Culturas y éxtasis

 Estos estudiosos del cerebro afirman por lo tanto que en las diferentes culturas han hablado de lo mismo con nombres diferentes. De esta manera, tenemos el Satori en el budismo zen, Samadhi en el yoga, Nirvana en el budismo, Moksa en el hinduismo, Espíritu Divino en Plotino, el Éxtasis de S. juan de la Cruz y Sta Teresa. e incluso podemoso citar el Evangelio según S. Lucas que dice: "El Reino de los cielos está dentro de vosotros".

¿Es el Cerebro Todo?

¿ Qué más se puede decir? Pues nada; entonces busquemos en nuestro cerebro y hagamos de éste nuestra exclusiva religión. Así que Dios es nuestro cerebro y nuestro cerebro es Dios. Cuidémoslo por si acaso, no sea que ese kilo y medio que transportamos por el sendero de nuestra vida limitada nos obligue a pensar algo así:

No te olvides que lo inabarcable soy yo; no ote olvides que lo infinito soy yo; no te olvides que el universo soy yo.

 La ciencia nos ayuda a desenmascarar engaños y a comprender con mayor razonamientro y a eliminar falsas creencias, pero tampoco puede erigirse en un nuevo representante eclesial que imparta doctrina.

Todos queremos conocer la verdad o verdades y la exposición de conclusiones requiere tacto, rigor, tolerancia y comprensión del territorio limitado en el que todos nos movemos.

 Se puede observar -como se aprecia en uno de nuestros programas aquí representados con nuestros prestigiosos colaboradores, -donde temas de extraordinario valor sobre Cerebro, Mente, Conciencia, Salud y Espiritualidad, son frecuentemente tratados por nosotros.

Sed de ser

 Una cosa es la expresión de la Realidad a través de algo y otra cosa es que ese algo se considere la Realidad última. La bombilla sólo manifiesta la invisibilidad de la electricidad.

 Creo que no puedo terminar mejor estas líneas que con las palabras de D. Miguel de Unamuno, llenas de sentimiento y ambición del conocimiento metafísico:

 "El universo visible me viene estrecho.... Más, más y cada vez más; quiero ser yo y, sin dejar de serlo, ser además los otros , adentrarme en la totalidad de las cosas visibles e invisibles, extenderme a lo ilimitado del espacio y prolongarme a lo inacabable del tiempo. De no serlo todo y por siempre, es como si no fuera... ¡O todo o nada!... ¡Sed de ser, sed de ser más allá!

 


Felicidad

Aspiración por la felicidad

Todo ser humano aspira a ser feliz. Malas noticias pues hay que dar. Tal aspiración es un mero deseo que perseguimos denodadamente y nunca acabamos de encontrar y permaner en tal estado de felicidad. En realidad, es algo evanescente que no tiene permanencia y que cualquier estado vivido está sujeto al constante cambio, impermanencia, transiitoriedad. De hecho, si reflexionamos nada más que un poquito, nos daremos cuenta que, quien busca, es decir, yo, nosotros, lo hacemos desde nuestra configuración psicofísica de nuestra individualidad que está sometida al cambio continuado.

Entonces, como es posible que aquello que cambia - nosotros -, que se pone en contacto con lo que es cambiante  - los objetos -, pueda producir un estado  que podamos sujetar algo que queremos sea duradero, permanente, donde no se de la dualidad - dolor y placer - en la que estamos atrapados?

 

El estado de felicidad permanente: una quimera

 Por lo tanto, la felicidiad continuada no es sino una quimera, donde lal mente engañosa nos empuja hacia un futuro - incierto por otro lado -, que colabora con la esperanza de que algo permanente aparecerá y experimentaremos. Pues no, desafortunadamente. Desde el punto de vista de las religiones monoteístas hay que trasladarse a un estado postmorten para proyectar la idea de nuestro deseo de felicidad continuada e inmortalidad en un idílico más allá producto de nuestras creencias, fe y construcciones culturales,

 A partir de aquí, cada quien se puede situar en cualquier propuesta, creencia, fe, estado trascendental que pueda supuestamente terminar con nuestras limitaciones y lal frustración de las aspiraciones no logradas.

 

También es importante aceptar nuestra dimensión humana

 Sin entrar en búsquedas de otra naturaleza, dentro de la dimensión humana, es importante aprender a conocer nuestra naturaleza y no vivir vinculados a recetas sobre la felicidad que casi siempre se cree se pueden encontrar en librerías, donde múltiples autores nos sitúan en: "Como conseguir la  felicidad".  Creo que eso nos frustra más por medio de la obsesión de querer lograrlo;  que la dicha que podrías sentir por vivir con la mirada de nuestros ojos y nuestra mente, puestas de otra manera y con otra actitud al servicio del bienestar y reconocimiento de quienes somoso y como somos.

Decía Krishnamurti: "Una cosa es pensar igual y otra pensar juntos" Pensemos juntos ¿no?

Maneras de verlo

Una manera de verlo sería como Fray Luis de León:

    ¡Qué descansada vida

    la del que huye el mundanal ruido

   y sigue la escondida

   senda `pr donde han ido

   los pocos sabios que en el mundo han sido!

Una cosa es aquello que a uno le hace feliz, por el valor que éste le puede dar y otra cosa es la felicidad. No existe una receta universal. Un valor o creencia personal o individual no se puede globalizar.

Pongo como ejemplo estas palabras de Karl Popper, cuya experiencia es válida para sí mismo pero no para toda la raza humana. Eso es lo que debemos distinguir. No por el hecho de que alguien que proclamemos un gigante del pensamiento deba ser el pensar universal.

 

Volvamos a Popper - foto -: "Deseo añadir mi inquebrantable convicción de que junto a la música y el arte, la ciencia es el más grande, hermoso o iluminador logro del espíritu humano". Muy bien, y quien no piensa así, pregunto yo, ¿debe sentirse infeliz?. Convendréis conmigo en que no, Asunto resuelto.

A Baudelaire en una ocaión le preguntaron donde preferiría vivir. Respondió: "En cualquier parte cpn tal que sea fuera de este mundo".

Creo que Miguel Delibes escribió aceertadamente:" No existe la felicidad. A lo largo de la vida hay briznas de dicha que se deshacen como las pompas de jabón"

La filosofía dice una cosa, las neurociencias otra, la teología las suyas, las religiones, la física, química, antropología, biología, .........y así sucesivamente, las cienciias del pensar, creer y saber dicen la suya. Pensemos, ¿quién tiene razón?  ?

Placer y dolor, o dualidad, no felicidiad perenne, y eterna. Esto es un hecho y lo primero también, Desde el punto de vista humano, especulamos, también es importante que tengamos una actitud un tanto crítica con nosotros mismos y seamos permisivos en aceptar todo lo que se nos dice.