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Entrevista con Liz Lark

Entrevista realizada por Tania Suárez.

 “Mis clases son un espacio creativo que permite la receptividad”.

Liz Lark es una yoguini que siente, vive y respira yoga. En sus clases da pinceladas de creatividad mezclando posturas que hacen vibrar a sus alumnos, con toques de tradición, mudras, mantras y todos los elementos que hacen de la práctica una auténtica experiencia sensorial.

Yoga Center Madrid tiene la suerte de poder contar con su presencia en un intensivo donde podremos profundizar en nuestra práctica y crear junto a ella secuencias con bella creatividad. Se puede hacer el intensivo completo o sesiones sueltas. Visita nuestra página de Talleres para más información.

 

Veinte años enseñando yoga... ¿Cómo han cambiado o evolucionado tus enseñanzas a lo largo de los años?

La práctica y la enseñanza del yoga es una evolución constante, va en paralelo con las diferentes fases de la vida y de su sentido. Cuando sentí los beneficios holísticos del Hatha Yoga durante mis estudios en la Escuela de Arte en 1990, me sentí muy atraída por la idea de entender los beneficios del yoga en la mente, el cuerpo y el espíritu, así que me apunté a un curso de profesores en 1990, durante el cual comencé a realizar una práctica anual de Ashtanga yoga en Creta, en verano. La coreografía del Ashtanga me obsesionaba y me transportaba gracias a su planteamiento global de constancia en la práctica, la fluidez, la respiración, la concentración y las sensaciones corporales.

Estos retos satisfacían mi tendencia “Pitta” y me ayudaban a calmar mi mente caprichosa y errática cuando tenía veintitantos. Esa inmersión creativa nutría mi anhelo de ser creativa y de bailar. Como decía Bruce Lee, “salir de la mente y quedarte en el cuerpo”, es lo que resume la práctica de Ashtanga, reduciendo las preguntas existenciales que pueden causar miedo y ansiedad. Estaba algo paralizada con preguntas como “¿para qué estoy aquí?”. Era capaz de derretir la mente y adaptar el cuerpo a la práctica diaria.

Debido a una lesión en la rodilla que me hice esquiando, mi práctica cambió a una más restaurativa, con viparita karani, pranayama y una práctica más de “ser”. Esto me liberó del apego que sentía a la práctica de asanas. Durante esa temporada escribí un libro titulado “Yoga para la vida”, que mostraba el valor de los diferentes estilos y caminos del yoga y que bebía de la sabiduría de Desikachar y su idea de que “todo el yoga es lo mismo”, dejando de lado las comparaciones, al igual que ocurre con las religiones.

Mientras estaba enseñando en Londres (desde 1995), entrelacé una secuencia de Ashtanga con una secuencia creada por mí, aprovechando mis estudios en el máster de Artes Escénicas, que me permitieron tener una visión interdisciplinaria de las artes. Me siento igual con respecto al yoga: no es algo malo integrar estilos distintos siempre y cuando tengan su autenticidad e integridad.

 

¿De dónde sacas la inspiración para tus clases y cursos de yoga?

Ahora enseño secuencias creativas en cursos de formación, con mucha inspiración tomada de la Naturaleza, del color, de los elementos, la música, las canciones, la poesía... Resulta muy liberador nutrir el alma o la vida interior con cualquier forma de creatividad. Las influencias principales son mis animales, mi perra y mi gato, “cantando”.

 

¿Conoces varios estilos de yoga, ¿cómo creas tus clases? ¿Hay elementos de cada estilo que conoces? ¿Cómo escoges esos elementos para cada clase?

Sigo mis plantillas para ir formando sobre ellas la práctica. Es como un pastel con distintos segmentos o porciones: la primera porción consiste en estar presente, tener conciencia propioceptiva mediante la respiración y el trabajo en el suelo para calentar y lubricar las articulaciones.

La serie Pawanmuktasana (una serie que libera las articulaciones) de las escuelas Satyananda son una parte de esta primera porción y además preparan para las posturas de carga con estiramientos de liberación inspirados en la técnica de danza de la liberación.

El segundo segmento o porción “crece” en la postura a cuatro patas para hacer la postura del gato y todas las variaciones creativas del gato, inspiradas claro en estas preciosas criaturas. Otra plantilla se centra en cómo mover la columna: flexión, extensión, inclinación lateral, rotación, inversión; esta es una base que utilizo para todas las clases: incluyo todos estos patrones de movimiento.

La siguiente fase es la postura del perro, teniendo en cuenta a los principiantes, y esta idea puede derivar en variaciones de las secuencias del Saludo al Sol o el Saludo a la Luna. Existen infinidad de versiones del Saludo al Sol y nosotros mismos podemos crear una versión propia. En esta fase estamos listos para las posturas de pie, para las cuales respeto siempre la secuencia de pie de Ashtanga. Mi secuencia básica consiste en equilibrios, flexiones de la espalda, rotaciones, posturas sentados, trabajo en suelo, invertidas, relajación y meditación, y varía según sea el enfoque que le doy a cada segmento.

 

¿Tienes un estilo “favorito”? Si es que sí, ¿por qué?

Me encanta combinar el estilo restaurativo (una práctica que te permite rendirte) con la fuerza de la práctica de las posturas de pie de Ashtanga, para estabilizarte y conectar. El enfoque somático es esencial para mí ahora, usar la conciencia sensorial y propioceptiva para liberar. Así sé qué partes de mi cuerpo y de mi columna necesitan fijarse más en el mundo de la danza contemporánea. Me esfuerzo en cultivar sattwa (el equilibrio).

La mayoría de nosotros necesita dejarse ir, liberarse y extender la columna dorsal, así que las extensiones hacia detrás están focalizadas en la columna dorsal y buscan abrir el corazón y cultivar un matiz más fuerte como de un “guerrero con el corazón abierto”.

La relajación de yoga Nidra es un maravilloso bálsamo para “despegar” los apegos (y abandonar así el sufrimiento) y para conseguir una forma de vivir menos controladora. Aprendí de los “klesha” de Patañjali que hay que reflexionar sobre los cinco “tropiezos” que nos enredan en la vida. Cada vez más practico un yoga restaurativo, utilizando apoyos, para poder practicar una aceptación y un abandono mental más profundo con el yoga Nidra, de la Escuela Satynanada.

 

¿Cómo preparas tus clases, tus talleres y tus retiros de yoga?

Espero tener tiempo para poder jugar, pasear a la perra, ir a la naturaleza, escuchar música, rodar por el suelo, observar la vida, leer poesía o escribir..., anoto ideas para distintos temas y, como una obra de arte, construir esas ideas como bocetos. Dibujo mandalas, con una imagen central como por ejemplo un puente o un árbol y escribo un poema sobre el árbol. Consulto en libros de yoga en busca de mantras o mudras que se relacionen con el tema que he escogido, como el elemento de la tierra, de un árbol enraizado.

Actualmente estoy investigando en las especias de la dosha kapha, que nos equilibran en los meses invernales. Confío en que mi interpretación artística se desarrolle. El próximo intensivo será una oportunidad para llevar esas especias de Vinyasa conmigo: “Vinyasa sazonado” basado en el jengibre, por ejemplo. ¡Lo mejor es que vengas y lo veas!

 

 


 

¿Cuál es el elemento más importante en tus clases?

Evocar paz, un espacio creativo que permita la receptividad, alejarse del control.

 

Eres una artista, ¿cómo combinas el arte con el yoga?

Como he dicho antes, dibujo ideas, escribo unas líneas de poesía y las uno a un tema. Siento la enseñanza como un árbol. ¿Cuál es el mensaje? Voy a las fuentes que me inspiran, como el Tao Te Ching, la sabiduría china, las enseñanzas del agua y la naturaleza. Observo los mudras que se relacionan con el tema, hago un baile, una secuencia que es segura y accesible, para poder compartirla con la gente, que espero que se sienta enriquecida y conmovida por esta creación.

 

¿De dónde viene la inspiración cuando preparas tus clases y tus creaciones de yoga?

Si le dedico espacio, tiempo y confianza, las ideas vendrán solas. Me crié en una vicaría, así que el énfasis estaba en la disciplina espiritual, en cantar, rendir culto... Todo ello tuvo un efecto en mí.

 

¿Cuánto hay de preparación y cuánto de improvisación en tus clases?

¡Esa es una muy buena pregunta! Diría que las hay en la misma medida, como dos especias que se complementan en una comida. Si hay demasiada planificación, la sesión no estará viva y carecerá de espíritu; si hay demasiada poca planificación, ¡la sesión puede ser un desastre caótico! Hay que encontrar el equilibrio entre los dos y confiar en que algo bueno saldrá de la mezcla.

 

Clases, retiros, libros, talleres..., ¿cómo consigues hacer todo eso?

Gracias, es conmovedor lo que dices. En alguna ocasión he estado preparada para dejar algunas clases, y permitirme que haya espacio para que venga algo más. Vivo por intuición. Me trasladé al campo, lo cual no fue un paso comercial ni sensato, sino un paso que buscaba enriquecer mi vida interior y construir un sentido de comunidad.

 

¿Tienes tiempo para practicar yoga con una agenda tan ocupada? ¿Cómo lo haces?

Es una forma de vida. No mido las horas que paso en la esterilla, sino que veo el yoga como la vida, sin que esté determinado o juzgado por el tiempo. Controlo mi diario y, soy autónoma; la práctica del yoga puede ser restaurativa y permitir las reflexiones meditativas con algún movimiento que libere al cuerpo de las tensiones y que además lo fortalezca.

 

 

¿Cómo integras el yoga en tu día diaria, más allá de las clases y los talleres?

El yoga se filtra en todo: en el baile, las comidas, al decidir qué película quieres ver, decidir lo que me hará daño y escoger lo que me hará libre. Aspiro a aprender a bailar y no limito el yoga a la práctica en la esterilla. La nutrición es esencial, aunque no en un sentido rígido ni estricto. Mi punto de vista es el “camino intermedio”. ¡Libera peso siempre que sea posible! Puedo incluso practicar en el bosque mientras paseo a mi perra: ella se sienta a mi lado y me mira, como si fuera mi profesora.

 

¿Qué es lo mejor que te ha regalado el yoga?

Libertad, empoderamiento. ¡Vaya, eso son dos cosas! Me quedo con la primera.

 

¿Cómo vives el yoga? ¿Cómo describes lo que te hace sentir?

Si puedo seguir la respiración y los movimientos con ahimsa (bondad), me hace sentir amplia. Lo siento como un regreso a purusha (energía), una forma de desprenderse de prakriti (materia). No es algo que pueda asirse o darse por sentado..., es un proceso constante y un curso de liberación, de conciencia y aun así me hace sentirme humilde, en contacto con mi niña interior.

 

¿Ha cambiado tu relación con el yoga a lo largo de los años? ¿Cómo?

Sí, ahora tiene menos de fuerza y más de entrega. El ego se va derritiendo, ¡Inshallah!

 

¿Te gusta usar frases inspiradoras, ¿cómo las integras en el contexto del yoga? ¿Te inspiran para crear una clase específica o un dibujo o es más un sentimiento general que inspira distintas creaciones?

Tengo que pensarlo, ¡es una buena pregunta! Todos aprendemos y nos inspiramos de maneras distintas (fíjate en las diez inteligencias). Yo aprendo y siento cenestésicamente, visualmente y sensorialmente, así que puedo empezar a sentir con la vista. Entonces me hago una pregunta “¿cómo se siente?”, y sigo un camino que me brinda paz..., entonces me ayudo de las diferentes herramientas de yoga que tengo. Pero soy una principiante, así que estoy siempre aprendiendo.

 

¿Cómo comenzaste a recopilar las frases?

Siempre he tenido diarios y cuadernos de bocetos para artistas e iba escribiendo palabras y pintando imágenes y tejiéndolas unas con otras. Soy una gran fan de los graffitis y me gusta fotografiarlos donde quiera que los encuentre (por ejemplo, el Grafitti de Portobello Road).

 

Respecto a estas citas, ¿sacas la inspiración de cualquier campo de conocimiento o tienes un interés en particular por algún campo específico (literatura, filosofía, ciencia...)?

No soy una académica o una purista. Soy muy curiosa y me he liberado gradualmente de sentirme culpable por ello. Solía sentirme culpable y confundida por no ir a la iglesia cuando descubrí que la iglesia podía estar en el bosque. Tenemos que liberarnos de los condicionamientos, ¿no crees?

 

¿Qué le recomendarías a cualquier practicante de yoga?

Que siga sus instintos, que confíe en sí mismo, que sea amable consigo y aprenda de cada cosa y de todo. ¡Y que juegue siempre que pueda!


 


Liz Lark. Cuando el Yoga se convierte en arte.

Energía y color

Desde que entra por la puerta Liz ilumina cada rincón de la sala de Yoga con su magnética energía. Ella es todo color. Si la ves de lejos o de espaldas jurarías que es una joven que viste con tonos alegres con peinado corto y desenfadado. Su delgada y torneada silueta es capaz de hacer movimientos tan creativos e imposibles que unos cuantos “mortales” nos quedamos impactados. 

 

Cuando te enteras que Liz es una mujer con experiencia y que lleva más de 25 años enseñando Yoga te quedas boquiabierto. Su sólida formación se basa en varios estilos de Yoga como Ashtanga Vinyasa Yoga, Iyengar Yoga o Pilates. Además, gracias a sus estudios en Artes, Liz logra sincronizar la creatividad  con una combinación de estilos enriquecedora y desafiante desde la base del Hatha Yoga. Esto la convierte en una pionera en Yoga libre.

 

Una artista del Yoga

Puede decirse que la práctica con Liz es como un lienzo en blanco en el que se va dibujando una historia que será iluminada por colores llenos de alegría. Siempre con una sonrisa en su rostro te va enseñando el camino para ir creando una práctica muy creativa. Te conduce de una manera tan original por su Vinyasa estructural que de repente, sin darte cuenta, te encuentras utilizando tus cinco sentidos: vista, oído, tacto, gusto y olfato.

Cada secuencia tiene vida propia y sus movimientos son muy libres. Durante las asanas Liz evoca imágenes del cuerpo físico y sutil, y las va entremezclando con colores, elementos de la naturaleza, la medicina China o Ayurveda. Con el arte de la palabra, incluso, logra transportar tu mente a percibir aromas y texturas. 

Los gestos (mudras), sonidos (mantras), la visualización, la intención (sankalpa) y filosofía (amor a la sabiduría) son los hilos que dan profundidad a la práctica. Cada Pranayama, cada imagen, cada movimiento de tu cuerpo se convierte en poesía, haciéndote sentir que estás dentro de una obra de arte.

Ella describe esta obra de arte como una hermosa coreografía donde las posturas realizadas dentro de las secuencias creativas invitan a la quietud meditativa.

Si quieres saber más sobre Liz Lark te dejamos los siguientes enlaces:

 

Intensivo de Liz Lark en Yoga Center:

 

El fin de semana del 23 y 24 de Marzo tenemos el honor de recibir a Liz en Yoga Center.

Aprovecha la oportunidad de disfrutar una práctica enérgica, creativa y estimulante para tus sentidos.

"Vinyasa, una práctica con corazón."

  • Sábado 23 de Marzo:
    Sesión 1 de 10:00 a 12:30 a.m.
    Sesión 2 de 15:00 a 17:30 p.m.
  • Domingo 24 de Marzo :
    Sesión 3 de 10:00 a 12:30 a.m.

Se puede hacer todo el taller completo o tomar sesiones por separado.

Para más información y reservas visita nuestra web.

 

 

 


Más que la práctica física, el yoga es para la paz mental

Entrevista con Petri Räisänen

El conocido maestro de Ashtanga Petri Räisänen ofrecerá un taller de cuatro días en Yoga Center Madrid a partir del 20 de septiembre. Una oportunidad para beber de la fuente más tradicional y de fluir con un yoga dinámico y fluido. Con él bucearemos en los estilos de Ashtanga y Vinyasa con una perspectiva amable y sensible, para ir a lo más profundo de nuestro ser e indagar en la paz mental.

Pregunta.- ¿Qué vamos a aprender con tu taller en Yoga Center Madrid?

Respuesta.- En Madrid nos centraremos en las técnicas del Nadi Sodhana (la serie intermedia). Hablaré sobre el proyecto de mi libro con Pattabhi Jois y Sharath Jois del Nadi Sodhana y enseñaré el método de Vinyasa, con algunos ajustes y consejos para la práctica personal. El domingo por la tarde veremos técnicas de dharana (concentración) para una mejora en la concentración de la mente y el equilibrio.

P.- ¿Puede acudir cualquier practicante de yoga o es necesario que sea un ashtangui?

R.- Todas las clases están enfocadas a todo aquel que esté interesado en Ashtanga yoga, para principiantes, alumnos intermedios y avanzados.

P.- Veintisiete años enseñando yoga... ¿Cómo han cambiado o evolucionado tus enseñanzas a lo largo de los años?

R.- Mi enseñanza se ha vuelto mucho más suave y tolerante. Comienzo a ver a cada alumno como una persona que requiere unas técnicas individuales de acuerdo con su estructura corporal, su edad y su condición.

P.- ¿Por qué Ashtanga? ¿Qué es el Ashtanga yoga para ti?

R.- Imagino que fue cosa de buena suerte (o del destino) el encontrar el Ashtanga. Era el momento adecuado y había un buen profesor que fue capaz de inspirar lo suficiente a mi joven mente. El Ashtanga es un sistema completo de yoga. Ya no implica una secuencia de asanas; es una práctica mental mucho más que una práctica para el cuerpo.

P.- ¿Cómo fue aprender de Sri K. Pattabhi Jois?

R.- Él siempre fue bueno conmigo. Se convirtió casi en un abuelo para mí (en mi mente). Era estricto pero tenía un gran corazón. Conseguía realmente hacer que la gente creyera en el poder del yoga y en sí mismos.

P.- ¿Cuál es la enseñanza más importante que te legó Sri K. Pattabhi Jois?

R.- Me enseñó el sistema Vinyasa, que está relacionado con la claridad de la mente. También me enseñó el humor y la psicología (práctica) del yoga.

P.- ¿Qué te hace sentir el yoga? ¿Cómo está presente en tu vida diaria?

R.- Me aporta equilibrio y silencio interior. Está presente todo el tiempo; la disciplina (de un modo suave) se convirtió en una parte importante de mi vida. ¡No os rindáis!

P.- ¿Cómo ha evolucionado tu práctica a lo largo de los años?

R.- Mi práctica ha cambiado un montón, ya que tengo un horario de enseñanza bastante ocupado y además tengo dos hijos (de 1 y 4 años) con mi esposa. Tengo menos tiempo para una práctica prolongada y avanzada, pero igualmente la práctica sigue teniendo buena calidad. Ya no estoy “hambriento” por conseguir las siguientes posturas ni por el progreso físico. Ahora es más una cuestión de paz mental.

P.- ¿Cómo preparas tus clases, tus talleres y tus retiros?

R.- Preparo mis clases calmando mi mente y meditando y visualizando un entorno sanador. Para los talleres creo un horario y distintos temas para ir tratando a lo largo de unos pocos días. En cuanto a los retiros, suponen mayor planificación para las clases, como analizar el sistema Vinyasa en una o dos semanas y centrarnos en los aspectos sanadores de la práctica.

P.- ¿Cuál es el elemento más importante en tus clases?

R.- ¡Un entorno sanador! ¡El silencio y la suavidad!

P.- ¿Cómo integras el yoga en tu vida diaria, más allá de tus clases y talleres?

R.- Siempre intento educarme a mí mismo, estar calmado y dedicar tiempo a la relajación.

P.- ¿Ha cambiado tu relación con el yoga a lo largo de los años? ¿Cómo?

R.- A medida que aprendo sobre el yoga, me vuelvo más tolerante y soy capaz de ver el yoga en un contexto mayor. Más que la práctica física, el yoga es para la paz mental. Todas las acciones deben centrarse en una mente sátvica.

P.- ¿Qué recomendarías a cualquier practicante de yoga?

R.- ¡Que practique, practique y practique!

P.- ¿Cómo ayuda la Naturopatía en tus clases de yoga?

R.- La Naturopatía no ayuda mucho, pero he aprendido otras técnicas que tienen muchos beneficios, como terapias corporales y energía sanadora.

P.- Además de Sri K. Pattabhi Jois, has estudiado con muchos maestros de yoga a lo largo de tu camino yóguico. ¿Cuál ha sido la experiencia más significativa que has tenido con ellos? ¿Podrías explicar un poco más sobre lo que cada maestro te ha enseñado?

R.- ¡Sería una larga lista de maestros e historias! De todos mis maestros he aprendido la disciplina del yoga, la espiritualidad y la felicidad.

P.- ¿Cómo te sientes por el hecho de que Sri K. Pattabhi Jois bendijera tu escuela? ¿Sientes aún “su influencia” de algún modo actualmente?

R.- Siempre siento la presencia de Pattabhi. Especialmente en el yoga Shala. ¡Parte de su prana está dentro de sus estudiantes!

P.- Estudias filosofía india y sánscrito. ¿Cómo te ayudan en tu vida diaria? ¿Y con el yoga?

R.- Intenté estudiar sánscrito muchas veces, pero nunca tuve el tiempo suficiente ni el interés como para profundizar en ello. Lo poco que aprendí me ayuda con la pronunciación en sánscrito y para comprender el sonido de la vibración. La filosofía me ayuda a entender el comportamiento humano y a evitar grandes apegos.

P.- También has estudiando “Jäsenkorjaus” o “ajuste óseo”. Supongo que debe ser una gran ayuda para entender la anatomía del cuerpo humano y poder así practicar yoga de un modo más eficiente. ¿De qué manera te ayuda como profesor de yoga? ¿Y como yogui?

R.- Mi profesor no permitía a sus alumnos estudiar anatomía de los libros. Teníamos que aprender a sentir el cuerpo y mucho más. Teníamos que aprender a sentir los músculos, así como las tensones mentales y corporales tocando el cuerpo y también sin tocarlo, solo “viendo” el cuerpo y la energía corporal. Eso ha tenido un efecto enorme para mis enseñanzas y para entender los distintos tipos corporales y sus problemas. Aprendí a buscar la fuente de la tensión o del dolor para poder relajarlo desde la fuente. A través del método de sanación finlandés, aprendí a reconocer el prana. Eso no lo aprendí del yoga, pero es sin duda una gran ayuda en la práctica del yoga.


Todo el mundo que lo desee de verdad puede practicar cualquier estilo de yoga

Entrevista con Esther

Esther Armero es profesora de Ashtanga Vinyasa y Vinyasa Flow en Yoga Center Madrid. En la entrevista de hoy nos cuenta cómo siente el yoga, cómo se formó y nos habla de estos dos bellos estilos de una tradición milenaria. Te invitamos a conocerla un poco mejor.

Pregunta.- ¿Cómo conociste el yoga?

Respuesta.- Conocí el yoga por pura casualidad hace ya 17 años. Siempre había practicado algún tipo de deporte, pero cuando empecé a trabajar tuve que dejarlos de lado porque no disponía de tiempo. Al cabo de pocos años necesitaba volver a realizar alguna actividad que me estirase y me devolviera el tono muscular y una compañera me hablo del yoga y de Yoga Center Madrid, donde ella practicaba porque estaba muy cerca de nuestro trabajo. Fue todo un descubrimiento que me abrió un mundo nuevo, nunca pensé que me pudiese traer tantos y tan valiosos cambios a mi vida.

P.- ¿Comenzaste con el Ashtanga Vinyasa o has probado otros estilos primero?

R.- Comencé practicando Hatha Yoga, serie Rishikesh con sus variantes básicas y avanzadas. Después de 5 años profundizando con distintos profesores, probé Ashtanga.

P.- ¿El Ashtanga Vinyasa es el estilo con el que más te identificas o hay otro con el que te identifiques más? ¿Por qué? ¿Qué te aporta?

R.- Cuando probé el Ashtanga me enamoró su dinámica, la respiración, su fuerza y su fluidez; es, sin duda, el estilo de yoga con el que me siento más identificada. Practicando Ashtanga estoy plenamente conectada con la práctica, sin distracciones, presente en el aquí y el ahora.

P.- ¿Cómo describirías este estilo?

R.-  Ashtanga Vinyasa yoga es un yoga dinámico que sincroniza movimientos y respiración encadenando una postura con otra. Los elementos fundamentales en su práctica son la respiración Ujjayi (profunda y con sonido), las bandas (cierres energéticos) y el drishti (punto en el que se fija la mirada). Es importante aprender el orden de las posturas de forma pausada, añadiendo más a medida que nuestra práctica progrese, respetando siempre el ritmo de nuestro cuerpo.

P.- ¿Cuál es el aspecto más característico del Vinyasa Flow? ¿Por qué?

R.- Vinyasa Flow es también un estilo dinámico, en él las posturas se suceden creando un flujo suave. Todas las posturas que sostenemos con el cuerpo están conectadas a través de la respiración rítmica, aumentando nuestra fuerza y energía. En este estilo se propone una práctica creativa y variada, todas las secuencias tienen una lógica intencionada y en ellas algunas posturas actúan como principales y otras como complementarias.

P.- ¿Qué elemento no puede faltar en una clase de Vinayasa Flow?

R.- No puede faltar la intención que queremos darle a la práctica y la escucha de las sensaciones, la observación interna más que la externa.

P.- ¿Es este estilo un estilo para todo el mundo o crees que es más para un perfil determinado de practicante?

R.- A pesar de ser estilos dinámicos, en mi opinión todo el mundo que lo desee de verdad puede practicar cualquier estilo de yoga, lo importante es empezar de forma gradual adaptando y modificando cada postura para crear una experiencia individual e ir aumentado la dificultad a medida que la práctica y el practicante avancen. Finalmente será cada individuo atendiendo a su personalidad el que decida con que estilo se siente más conectado.

P.- ¿Cómo llegaste a ser profesora de yoga? ¿Fue una elección o digamos que “el yoga te llevó ahí”? ¿Nos puedes contar un poco cómo comenzaste ese camino?

R.- Con el paso de los años mi compromiso con la práctica de Ashtanga se hizo más serio, mi práctica se convirtió en diaria y creció mi interés por profundizar en el mundo del yoga, historia, tradición, filosofía y orígenes de esta práctica milenaria. Por todo ello, me forme como instructora y profesora de Hatha Yoga en Yoga Center (titulación de 500 horas) y realice también la formación en Ashtanga (200 horas) y he continuado realizado distintos workshops con Lino Miele, John Scott , Peter Sanson, Petri Räisänen y Liz Lark , grandes profesores con muchos años de experiencia y conocimiento que siempre son una fuente de inspiración. Desde hace casi 6 años me dedico por entero a la práctica y enseñanza del yoga. A día de hoy continúo aprendiendo y practicando diariamente, la práctica se ha convertido en mi compañera inseparable y me alegra poder compartir con mis alumnos todo lo que voy descubriendo.

P.- ¿Qué deseas transmitir con tus clases? ¿Cuál es tu objetivo con tus clases?

R.- En mis clases trato de despertar la conciencia corporal sintiendo el trabajo realizado y los beneficios obtenidos y trasmitir que iniciar el camino y disfrutar de él, es mucho más importante que llegar a una supuesta meta.