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El yoga Iyengar cambia 'lo que pasa' en cada rincón del cuerpo-mente

Entrevista con Fernando

Hoy tenemos el placer de traeros la entrevista a Fernando González, profesor de Iyengar en Yoga Center Madrid. Fernando da clases en nuestra escuela y forma parte del profesorado de formación del estilo Iyengar. En esta charla hemos conocido un poco más sobre este gran profesor, una persona muy cercana y transparente, os invitamos a conocerle un poquito más.

Pregunta.- ¿Cómo conociste el yoga?

Respuesta.- El primer contacto que tuve con el yoga fue a través de un libro. No sabía nada del yoga y, estando en una librería de Madrid, vi el libro de Antonio Blay, Hatha-Yoga. Me llamó mucho la atención la frase que ponía en portada “Guía completa para la aplicación práctica de esta ciencia milenaria de la India al desarrollo físico y mental de la personalidad”. Hojeé el libro y lo compré. Al llegar a casa durante unos días leí algo, pero terminó en un cajón. Al año lo saqué del cajón y comencé a practicar en casa, en unas semanas practicaba en casa todos los días. Me estaba sentando muy bien la práctica y también crecía la inquietud de saber más. Estaría un año, más o menos, disfrutando de practicar en casa y sin ir a un centro. Me fui informando sobre yoga. Mirando hacía atrás reconozco que este primer encuentro estuvo bien, pero no puedo ver la calidad, solidez ni alcance que hoy en día tiene lo que practico sin la evolución que tuvo en los siguientes años, desde el camino que fue cogiendo esta inquietud de saber más.

P.- Antes de conocer el yoga Iyengar, ¿has practicado otros estilos? ¿Qué te hizo decantarte por el Iyengar?

R.- Sí, practiqué Hatha yoga en distintos centros, poco tiempo, hasta dar con Yoga Center Madrid donde hice la formación de Hatha. Creo que ese primer acercamiento que tuve al yoga, desde un libro y practicando solo en casa, despertó y alimentó la inquietud de saber más sobre unas posturas y disciplina que me estaba sentando genial. En este periodo no sabía nada de estilos de yoga, me fui enterando después de que había distintos estilos.

En el curso de instructor de Hatha yoga teníamos una asignatura de Yoga Iyengar, impartida por Ramón Clares. Esta propuesta fue la que resonaba con la inquietud de saber más de las asanas y pranayama y de cuidar más de lo que hacían los alumnos que tenía en clase (ya daba clases de yoga). Mis preguntas no solo se contestaban, sino que desde esta visión me abría cada vez más a unas posibilidades latentes, pero dormidas, cobrando la práctica mayor sensatez, lógica y coherencia.

P.- ¿Qué te aporta como practicante el yoga? ¿Y en tu vida fuera de la esterilla?

R.- La práctica siempre me recuerda que todo se puede hacer mejor y me pone en acción con respecto a ello, despertando esas cualidades y esa aptitud fundamentales para ello, resultando en un bienestar por ser un estímulo potente para el cuerpo-mente. No recuerdo que una sesión de práctica no me haya dejado mejor que empecé, ¡siempre me sienta bien!

¿En mi vida fuera de la esterilla? La práctica despierta y renueva el cuidado con respecto a la calma y reequilibrio. El efecto de esto llega, en mayor o menor medida, en la relación con todo. Cada día, lo que se tiene, lo que toca y hasta donde llegue. Lo dicho, siempre me deja mejor que estaba al empezar la práctica.

P.- Desde tu experiencia, ¿cómo definirías el estilo de yoga Iyengar?

R.- Es el estilo “único”, el que cambia “lo que pasa” en cada rincón del cuerpo-mente. Es una propuesta sensata, saludable y reconocible (antes o después) como la posibilidad de reequilibrarnos y cuidarnos. Es una herramienta para el conocimiento propio; supone choque y cohesión. Es algo que me divierte, me gusta y lo disfruto porque siempre termino mejor de lo que empecé. Es diferente, es otra cosa.

P.- ¿Qué te aporta el Iyengar a ti y qué crees que aportas tú al Iyengar, con tus clases?

R.- Me aporta la posibilidad de cuidar mi salud de forma integral. Un enfoque profesional, digno y enriquecedor. Me lleva una vez más al punto de partida de lo sensato y equilibrado Me vuelvo a repetir: ¡siempre me sienta bien! Mirando hacia atrás (y a un futuro) yo aporto fidelidad en la práctica y enseñanza junto con dedicación sincera.

P.- ¿Cómo llegaste a ser profesor de yoga?

R.- Siendo practicante entregado a descubrir. Ser profesor llegó con el tiempo.

P.- ¿Qué es para ti ser profesor de yoga?

R.- Aprender y seguir aprendiendo. Enseñar y corregir. Ayudar a otros a desarrollar y aprender la propuesta.

P.- ¿Cómo son tus clases? ¿Cómo las estructuras?

R.- Las clases son y se estructuran desde y con la pedagogía que aprendemos en la formación de Iyengar, en Yoga Center Madrid. Se renuevan y actualizan desde esta formación, viva, que impartimos en el centro.

P.- ¿Qué elementos no pueden faltar en tus clases?

R.- La práctica personal, el seguir aprendiendo. ¡Ah! y un “¡¡¡retalillo!!!” (risas).

P.- ¿Cuáles son tus fuentes de inspiración para preparar tus clases?

R.- La formación continua con Ramón Clares, tomar clases, los compañeros, los alumnos, la práctica personal.

P.- ¿Qué deseas transmitir con tus clases?

R.- Que el alumno que llega y está en la clase será atendido y cuidado en su recorrido de forma profesional y amistosa.

P.- ¿Qué es lo que más te enriquece de la enseñanza del yoga?

R.- Creo que esos momentos en los que energía, afecto e inteligencia son demandados y se expresan.

P- También participas en los cursos de formación de profesores, ¿cómo enfocas esta experiencia? ¿Qué te aporta?

R.- Es la posibilidad de compartir esta pasión de ser profesor. Me aporta renovación, espabilar, el no dormirse (lo que llamamos amanerarse).

P.- ¿Qué te gusta más, tu labor como profesor de profesores o de alumnos que vienen al centro a practicar? ¿Por qué?

R.- Disfruto las dos situaciones, con sus diferencias y similitudes. Las dos me hacen entender mejor esta labor de ser profesor.

P.- ¿Dirías que el yoga Iyengar es para todo el mundo o para un perfil concreto de practicante?

R.- Lo que pasa es que al probar, unos se quedan y otros se van. Reequilibra una pisada, una rodilla, lumbares, cervicales, etc., despertando atención, el cuidado, el interés y afecto, no perder el humor, creo que para todo el mundo es útil.