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Krishna y las perlas

Krishna y Radha

Radha y las gopis

Hace mucho, mucho tiempo, en el día de Diwali, en el mes de Karthi, Radharani y las gopis se reunieron para fabricar preciosos collares de perlas. Krishna las vio, se acercó y les pidió unas pocas perlas para poder decorar a sus vacas favoritas, Harini y Hafini. Sin embargo, las gopis se negaron y le miraron como si estuviera loco. “¿Perlas para decorar unas vacas? ¿Qué locura es esa?”, dijeron perplejas. “Las perlas son muy caras y no son aptas para las vacas”, añadieron orgullosas. Krishna les pidió que le dieran al menos unas pocas de las que les sobraran. Pero la gopi Lalita Devi le dijo que no tenían ni una sola perla que valiera para decorar a sus vacas, ya que eran muy valiosas.

Plantar las perlas

Abatido, Krishna se fue a su casa y le preguntó a su madre Yasoda si podía darle algunas perlas para poder plantarlas en su jardín. Aunque al principio se rió ante la descabellada idea de plantar las perlas, en vez de dejarlas crecer en el vientre de las ostras del mar, acabó por darle unas pocas. Krishna las plantó con mucho cariño en el campo.

¿Plantar las perlas con leche?

Para poder cultivarlas, Krishna volvió a visitar a las gopis para pedirles un poco de leche. Las mujeres se rieron de su petición. “¿Regar unas perlas con leche? ¡Menuda ocurrencia más absurda!”, dijeron entre carcajadas. Una vez más, desalentado, el joven Krishna volvió con su madre, quien le dio un poco de leche. Al cabo de unos días, pequeños brotes empezaron a crecer. Cuando Krishna fue corriendo a decírselo a las gopis, estas volvieron a reírse y le dijeron que aquello eran solo malas hierbas espinosas que habían crecido en el lugar.

Hermosas perlas

Sin embargo, varios días más pasaron y los pequeños brotes se convirtieron en frondosos arbustos de los nacieron unas hermosas perlas, incluso más bellas que las que tenían las gopis. Cuando las mujeres vieron aquellas joyas, pensaron que las perlas de las vacas de Krishna lucían mucho más encantadoras y grandiosas que las que ellas tenían. Así que fueron al joven Krishna y le pidieron que les regalara algunas de esas perlas tan hermosas. Pero él no quiso darles ninguna, ya que ellas en un primer momento no quisieron ayudarle ni darle de las suyas y, además, se habían mofado de él.

Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare

Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare.

Un cofre con un collar para cada una de las gopis.

Las gopis intentaron cultivar las perlas siguiendo los mismos pasos que Krishna, pero solo conseguían criar arbustos llenos de espinas. Temerosas de que sus superiores las castigaran, volvieron a pedir a Krishna que les ayudara, que les diera de sus perlas, y Krishna les dijo que debían acudir a hablar con él una a una. Al final, Krishna cedió y les ayudó, engarzando preciosos collares con sus perlas y guardándolos en cofres de oro. El primer cofre se lo entregó a Radharani, su amada, y, después, entregó un cofre con un collar a cada una de las gopis. A cambio, Radharani le envió guirnaldas perfumadas, deliciosa comida que ella misma había cocinado y otros presentes en muestra de su devoción y amor por él.

*Dibujo realizado por Narayani.