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Cuentos para aprender

Aprendiendo del Mulá Nasrudín

 Las historias enseñan. En todas las tradiciones contienen una sabiduría aplicable a lo cotidiano y que por otro lado nos hacen pensar.

  Nos acercamos hoy al personaje, el Mula Nasrudin, creado por el maestro de la tradición sufi Idries Shah (1924-1996).Nacido en la India y descendiente de una noble familia afgana.

 Las "enseñanzas" de Nasrudín son un verdadero reflejo de la sabiduría que subyace en el ser humano y que este personaje a veces aparece como sabio y otras como un loco. He aquí una historia:

Dos leñadores

En una ocasión, dos leAadores tenía una acalorada discusión y como no se ponían de acuerdo, decidieron zanjar sus desavenencias ante un juez.

 Venimos de vender nuestra leña en el mercado - dijo uno -. y mi compañero dice que tiene derecho a la mitad de las ganancias.

 -¿Acaso no es eso justo? - preguntó el juez

 - Lo sería si él hubiera hecho el trabajo honradamente - contestó el hombre -, pero mientras yo trabajaba con el hacha, él se sentó en un tronco y no hizo nada.

- Eso no es verdad - contestó el otro -. Mientras tu tenías el hacha, yo gritaba: "¡dale, dale! para animarte.

- Él puede haber gritado "¡dale!"; pero sin embargo, yo hice todo el trabajo duro - dijo el primero con gran énfasis!

- Pero no habrías podido seguir sin mi estímulo - dijo el segundo.

Habiendo escuchado las declaraciones, el juez reflexionó, pero por mucho que se esforzaba en aclarar la situación, se sentía incapaz de dar un veredicto.

- ¿Puedo intervenir, Su Señoría? - preguntó Nasrudin después de que hubieran transcurrido unos minutos. Una vez recibido el permiso para hacerlo, cogió una moneda y la lanzó al aire cayendo después al suelo con un sonoro "¡click!".

¿Has oído ese ruido? - preguntó al segundo leñador

-Sí, contestó el hombre.

-Entonces coge ese "¡click"! en pago por tu "¡dale!", y abandona el tribunal - dijo Nasrudin


El tigre y la serpiente

Son muchas las historias que he escuchado y leído a lo largo de los años y alguna de ellas tiene distintas versiones. Cuento ésta; os invito a seguir leyendo:

 Un hombre está siendo perseguido por un tigre en la jungla. El tigre estaba realmente hambriento y perseguía a su presa con verdadera desesperación.

 Con el tigre a punto de alcanzarle, el hombre vió un pozo y sin pensarlo dos veces, se lanzó a su interior agarrándose por fortuna a la raiz de un árbol que sobresalía de una de las esquinas.

 Por un momento respiró aliviado al no sentirse en las garras del tigre, pero en cuanto miró hacia el fondo del pozo, observó que estaba seco y que una gran serpiente alargándose intentaba hacerse con él: lo que de momento le salvaba era una cortísima distancia entre sus pies y la serpiente.

 Mirando hacia arriba y sujeto a la raíz del árbol, contempló como el tigre asomaba su cabeza y sus garras de forma amenazante sin querer abandonar a su presa. Prestando mayor atención y alarmado, observó como aparecía en escena dos ratas, una blanca y otra negra comenzando a roer la raíz a la que estaba asido.

 Después de un tiempo en esta crítica situación, el hombre observó que en un lado del pozo había una colmena. La miel empezó a caer sobre su rostro y casi desfallecido por el esfuerzo y el hambre que estaba sintiendo, sacó su lengua para hacerse con la miel.

 "Mmmmmm! ¡Qué sabrosa1 De forma inmediata, aparecieron las abejas en formación de combate aguijoneándole.

 Esta historia nos hace dar cuenta que nuestra vida se mueve entre el tigre hambriento y la serpiente, es decir, entre tantas cosas, situaciones y circunstancias que nos persiguen en la vida y la famosa muerte que nos aguarda, entre el día y la noche que es el tiempo que transcurre y que está representado por las dos ratas que consumen nuestra preciada existrencia.

Aún así, la vida nos ofrece la miel, lo dulce que nos hace sentir y vivir sus placeres los cuales van acompañados en muchos momentos por los aguijones del dolor.

 Ahora bien, quiero reservaros una sorpresa final ya que muchas situaciones inesperadas pueden surgir puesto que la incertidumbre forma parte de nuestra vida.

 Mientras que el hombre disfrutaba de la miel, los ratones roían la raíz del árbol haciéndola más y más delgada, la serpiente acercándose más peligrosamente a los pies del hombre y el tigre expectante y vigilante para devorar a su presa, ocurrió que el tigre en un momento dado se introdujo peligrosamente dentro del pozo y resbalando se precipitó en su interior rozando solo levemente  en su caída al hombre colgado y aplastando a la serpiente, muriendo ambos.

 Por qué malgastar los momentos de miel y dulzura aún en las más desesperadas situaciones. El futuro es incierto y no sabemos lo que nos depara.

 La verdad es que esta historia ilustra y enseña lo que puede ser nuestra vida.


El elefante y el cerdito

 

Un elefante después de bañarse concienzudamente y refrescarse en un río, comenzó a caminar por la carretera. Cuando tenía que cruzar por un puente, vió frente a él caminando en dirección contraria a un cerdito totalmente embadurnado de lodo.

 El elefante, muy cuidadosamente se apartó hacia un lado, permitiendo así que el sucio cerdito pudiese pasar y continuar su camino.

 Al poco tiempo, el cerdito habló con sus compañeros de forma extremadamente arrogante y soberbia. "Véis qué grande y poderoso soy¡ Incluso el elefante tuvo miedo de mí y se apartó para dejarme pasar¡"

 Al escuchar todos estos rumores que iban circulando de boca en boca, algunos elefantes, cuestionaron seriamente el valor de su amigo y le preguntaron a qué se debía su comportamiento. ¿Acaso había tenido miedo?

 El elefante sonriendo replicó: "Fácilmente podía haber aplastado a ese animal con una sola de mis patas, pero yo estaba limpio y reluciente mientras que el cerdo estaba cubierto de lodo y de barro. Si llegase a aplastarlo, mi pata quedaría totalmente manchada y simplemente quise evitar que eso ocurriera. Por todo ello, me aparté hacia un lado para que pasara."

Esta historia puede revelar e ilustrar que a veces hay sabios que actuan con cautela mientras que otros ignoran tantas cosas y creen que la razón les asiste siempre, vanagloriándose y presumiendo de ello.