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Instrucciones Meditación caminando (2)

Como caminar en la meditación

Ahora comienzas a sentirte conectado@ con tu cuerpo y deja que la atención se fije en tus pies y piernas a fin de que el enfoque empiece a permanecer en los pasos alternos de tus pies.

 Con la atención en tus piernas y pies, nota las sensaciones en cada paso. Puedes notar asimismo, cierta tensión en la medida en que levantas tu pierna. Siente el movimiento de la pierna cuando se va moviendo lentamente en el aire. Siente el contacto del pie con el suelo. Cuando te des cuenta que tu mente vaga de un lado a otro, trae tu atención a las sensaciones del pie caminando

"Elevando, avanzando, apoyando, presionando".

 Caminando con mucha lentitud y como ayuda a permanecer atento y presente, puedes utilizar una especie de "etiqueta" o "frase" mental a medida que caminas. Por ejemplo, "elevando, avanzando, apoyando, presionando", o bien "derecho, izquierdo". Este "etiquetamiento", hará que nuestra mente permanezca más presente en aquello que sucede momento a momento y con toda seguridad, no estará salaltando de una idea a otra o yéndose hacia el pasado o futuro constantemente.

"Etiquetando" conscientemente

 Al mismo tiempo, esta repetición mental, lleva la atención hacia el punto que queremos observar. Cuando mencionamos o "etiquetamos" mentalmente, "elevando" o "apoyando", o bien, "derecho, izquierdo", por ejemplo, nos ayuda a ser conscientes de los pies. Si al cabo de un tiempo notas que mentalmente repites "derecho" cuando colocas en realidad el pie izquierdo y "etiquetas" "izquierdo" cuando posas el pie derecho, entonces percibes y te das cuenta que tu atención no se encuentra presente ya que la mente está dispersa.

Observando el surgir de las sensaciones

 Vuelve la atención una y otra vez a tomar conciencia del caminar lentamente y en el fondo de tu mente, repite "elevando, avanzando, apoyando". Procuara dedicar tu atención a las sensaciones del caminar. Si en momentos determinados surgen pensamientos y emociones poderosas y alejan tu atención de las sensaciones que observas mientras caminas, es a menudo de gran ayuda, detenerse y darse cuenta del contenido mental sin reaccionar ante ello, aceptándolo y siendo testigo de ese proceso.

Caminar alerta o consciente en la vida diaria

 Cuando remitan en su intensidad, retorna a la meditación caminando. Puedes entrenar a la mente a estar presente en cualquier momento que camines. Hay quien elige en la vida cotidiana practicar la meditación caminando cuando se dirige a su lugar de trabajo o hacia su casa o paseando en el parque o playa.

 La meditación caminando puede servirnos como un interesante puente entre la práctica meditativa y la vida diaria, ayudándonos a estar más presentes, atentos y concentrados en las actividades ordinarias.

 


Instrucciones Meditación caminando (1)

Senderos de meditación

En occidente solemos asociar la meditación con el permanecer sentados en una postura de inmovilidad. Dentro de la tradición budista, sus enseñanzas valoran cuatro posturas meditativas: sentados, caminando, de pie y tumbados.

 Las cuatro son medios válidos para cultivar una atención clara y calmada en el momento presente. Después de la posición de sentado, la postura más común en la meditación, es caminando. En centros de meditación y monasterios hay salas y también caminos o senderos en el exterior que se utilizan para llevar a cabo la meditación caminando.

Distintos beneficios de la meditación caminando

 La práctica de la meditación caminando produce gran número de beneficios además del cultivo de la atencion consciente. El caminaar es beneficioso después de las comidas, al levantarse o después de un prolongadod perído de meditación sentado. En momentos determinados de emociones desasosegantes o estados de estres, la lmeditación caminando puede ser más relajante que permanecer sentados.

Aprendiendo a caminar consciente

 Con el fin de realizar la meditación caminando, busca un lugar de unos l0 o 12 metros de largo y simplemente camina en una y otra dirección. Cuando llegues al final del sendero en el que estás caminando, te detienes, te vas dando la vuelta con lentitud, te detienes de nuevo y luego procede a caminar una vez más. Puedes mantener los ojos mirando oblicuamente hacia el suelo sin fijar la mirada en ningun objeto en particular.

Fijando el camino

 Se recomienda caminar por el mismo sendero o camino, en vez de estar vagando de un lugar a otro, ya que de esta manera, la mente se enfoca con mayor facilidad.

 Caminar en círculo, es una técnica que es a veces utilizada pero la desventaja es que puede encubrir un estado mental que vaga de un lugar a otro o de un pensamiento a otro. Caminar en una dirección y volver con la breve interrupción que se produce al detenerse al final del sendero antes de ir girando para regresar, puede ayudar a captar la atención, cuando nuestra mente tiende a dispersarse.

 En la medida que se camina en una dirección y después se retorna, busca una forma de caminar o de dar tus pasos, que produzca una sensación de tranquilidad. Generalmente se recomienda caminar con lentitud pero a veces el paso puede variar. Los pasos rápidos  pueden producir en ciertos momentos una mayor conciencia de paz cuando uno se siente agitado. Incluso, pasos que se den más deprisa, pueden ser apropiados si uno se siente adormilado.

 Cuando la mente se encuentra más calmada y alerta, el caminar con lentitud nos hace prestar plena atención al momento presente.

 

 


Felicidad y vivir presente: ocho actitudes

 

Hacia un estado feliz

Cuando se parte con la intención de llevar a cabo una actividad determinada, traemos la mente consciente a que esté presente, atenta, despierta, sobre todo a través de ocho actitudes que son imprescindibles para tal logro, lo cual nos hace disfrutar de una sensación interna de dicha y satisfacción.

actitudes y presencia mental

  Intenta traer hacia ti, otras personas y las actividades que realices, estas ocho actitudes que te lleven a un estado de atención y que son: mente de principiante, no juzgar, reconocimiento, ecuanimidad, desprendimiento o desapego, no disputa interna, autoestima y mente compasiva.

 Pongamos por ejemplo que estás cocinando o realizando cualquier labor. Puedes practicar llevándolo a cabo como si fuese la primera vez. Acercándote a esta tarea con mente de principiante, nota la textura y experimenta los aromas cuando estás cortando los vegetales si generas juicios acerca de ti mismo, la comida o el cocinar. Reconoce tu autoestima o confianza en ti mismo - al cuidar tanto de los demás como de ti cocinando estos alimentos.

Si esto te resultase difícil, contèmplalo como una oportunidad  para practicar la compasión y se consciente de que intentas hacerlo lo mejor posible de acuerdo a tus habilidades y de ninguna manera te sientas compungido o deprimido si las circunstancias no se dan como a ti te gustaría.

Si la mente se dispara anticipàndose hacia el final de la acción que estás realizando, se consciente de esos pensamientos y trae la mente enfocada al momento presente.

Ecuanimidad mental

 Observando y comprendiendo la naturaleza impermanente de este proceso en la medida que surge, y dejando que se de sin disputar con él, es una práctica de ecuanimidad.

 Nota como tu cuerpo y tu mente se sienten cuando estas actitudes están presentes y como el cuerpo y la mente responden o reaccionan cuando no lo están.

 Procura realizar esta práctica en distintos aspectos de tu vida diaria y observa que sucede a la relación que mantienes contigo mismo, los demás y el mundo en general.


meditación caminando

Meditación caminando

Casi siempre en Occidente asociamos la meditación al permanecer sentados e inmóviles, pero la meditación budista, tradicionalmente se identifica con cuatro métodos diferentes: sentados, caminando, de pie y tumbados. Todos ellos, son un gran medio para cultivar una mente clara y calmada para prestar atención al momento presente. Después de la postura de sentado, la más común para meditar, es caminar.

 En monasterios y centros de meditación, existen senderos o caminos tanto en el interior como el exterior que se utilizan para meditar caminando. En retiros de meditación, se suele incluir la meditación caminando, o bien antes de sentarse o después de la meditación sentado.

 La meditación caminando, produce grandes beneficios, además de cultivar la plena atención o presencia mental.

Cómo realizar la meditación caminando

A fin de realizar la meditación caminando, busca un lugar por el que puedas caminar sin obstáculos, bien sea en el interior o exterior, de unos 10 o 15 metros de longitud y simplemente camina en una dirección y luego vuelve en sentido contrario. Cuando llegues al final del sendero que te has trazado, te detienes muy conscientemente, te das la vuelta, te detienes de nuevo y comienzas a caminar una vez más.

Los ojos, mantenlos mirando oblicuamente en dirección al suelo, sin fijar la mirada en ningún objeto en particular; los brazos pueden caer lateralmente, llevar la manos en posición de plegaria, sujetar con una mano la otra mano con los brazos caídos delante del cuerpo, o bien llevándolos detrás en la parte inferior de la espalda.

 Para caminar en el sendero de meditación en una dirección y otra, busca un movimiento lento, con pasos cortos, que te permita mantener una atención serena en lal experiencia del caminar.

 Una vez que te sientas conectado/a con tu cuerpo, deja que tu atención se sitúe en tus piernas y tus pies. En la meditación sentada, es común utilizar la observación en las sensaciones de la respiración, al entrar y salir el aire, manteniéndonos anclados en el presente. En la meditación caminando, el enfoque lo situamos en la alternancia en los pasos, primero un pié y luego el otro.

 Con la atención en las piernas y pies, siente las sensaciones con cada paso. Nota como las piernas y pies see tensionan cuando elevas la pierna; siente el movimiento de la pierna en la medida que se mueve en el aire. Nota el contacto del pie con el suelo. Cuando te des cuenta que la mente vaga de un lugar a otro, tráela de nuevo a las sensaciones de los pies caminando.

 Como ayuda para permanecer presente y consciente, puedes utilizar una "etiqueta mental", en la medida que caminas, ya que nos ayuda a situar la mente donde estás observando momento a momento.

 Trata de dedicar la atención a las sensaciones en el caminar y deja pasar cualquier otro tipo de sensación que se manifieste. Cuando caminas lentamente, puedes repetir mentalmente, "elevando, avanzando, apoyando". Si en un momento dado, aparecen emociones o pensamientos que te perturban y te alejan de la observación de las sensaciones al caminar, es a veces de gran ayuda, detenerse y mantener la actitud de un observador que presta atención y no juzga ante el juego de la mente.

 Vuelve a caminar muy consciente y despierto, prestando plena atención momento a momento a cada paso, repitiendo mentalmente, "elevando, avanzando, apoyando".

 Disfruta aprendiendo a vivir despierto-a.

 


Historia:La revelación

Todos deseamos sabiduría y quisiéramos situarnos en la vida utilizándola adecuadamente. Quizá esta historia nos ayude a entendernos mejor.

 Mucha gente solía ir a visitar a un sabio con la finalidad de pedirle consejo e incluso, aquellos que tenían gran interés en la espiritualidad, solicitaban de él, como lograr la iluminación.

 Un hombre conocido por su mal carácter, crueldad y por sus arrebatos de cólera, fué a visitar a ese sabio maestro. Estando en su presencia le preguntó:

 "Maestro, mi mente siempre está llena de pensamientos de maldad que me conducen a realizar acciones enormemente negativas en mi vida. ¿Puedes ayudarme a desembarazarme de mis crueles ideas y sensaciones de maldad e indicarme como puedo vivir en paz?"

 El maestro después de escucharle con atención guardó unos momentos de silencio y a continuación le dijo: "Antes de concederte paz y sosiego para  tu mente, tengo que comunicarte que morirás dentro de una semana"

 Al esuchar estas palabras, el hombre quedó petrificado por lo que el sabio le estaba diciendo. De repente, el pensamiento de la muerte empezó a ocupar por entero su mente.

 Totalmente anonadado se dirigió a su casa con la intención de hablar con su esposa, y nada más verla le dijo: "Te he molestado e insultado numerosas veces y deseo que me perdones por el daño que te he causado. Te ruego me perdones ya que además sé que me voy a morir dentro de una semana. Quisiera tratarte aunque sea tarde, con el amor que mereces".

 A partir de ese momento comenzó a mostrar amor, respeto y entrega también a sus hijos, padres, parientes, amigos y vecinos.

 Este cambio tan profundo en sus actitudes, comportamientos y maneras, produjeron una respuesta llena de afecto por parte de todos aquellos con los que convivía y se relacionaba. Había un clima armonioso y amoroso pero que iba acompañado por el sentimiento de dolor ya que iba a fallecer en pocos días.

 El último día de la semana del plazo que le había dado, el maestro vino a verlo y le preguntó como se encontraba. El hombre que se había reformado le contestó: "Maestro, mi mente está ta llena de pensamientos de mi muerte que ha producido un gran cambio en mi y una respuesta positiva por parte de toda la gente."

 El maestro sonrió y replicó:"Fíjate bien; sólamente el pensamiento de la muerte que tenía que ocurrir en ocho días te ha reformado y ha producido felicidad a tu alrededor. Somos conscientes de la impermanencia de la vida en todo momento y por lo tanto por medio de nuestras acciones somos capaces de producir y promocionar la felicidad".

 "No vas a morir ahora pero no permitas perder todos los beneficios que hasta ahora has obtenido, Continua siendo bueno con los demás y vive en el presente. Esto es la iluminación".

Esta historia revela que todos los problemas surgen ya que sentimos que nuestre vida es muy larga, aunque vemos que la muerte está a nuestro alrededor cada día, pero a veces pensamos que son siempre los demás los que desaparecen y nosotoros nos creemos eternos.

Si aprendemos a vivir conscientemente día a día nos daremos cuenta que viviremos con mayor plenitud.


Pequeños detalles

Algunos detalles

Me encanta enseñar y compartir pequeños detalles con los estudiantes de Yoga Center.

Ayudas

La simple idea de enseñarles a usar pequeñas ayudas que el cuerpo nos proporciona para proteger y prevenir, me inspiran para seguir aprendiendo y ponerme al día de las últimas investigaciones sobre como tratar el cuerpo.

Hilos mentales 

MarionetteHace unos días un profesor me agradeció la información que había compartido con el para mejorar su forma de enseñar a sus alumnos, le dije, "ponle un par de hilos mentales a tus alumnos, uno en el esternón y otro en la parte alta de la cabeza, para que puedan mantener el tronco erguido y trabajar desde ahí sus ejercicios", efectivamente a los dos días lo volví a ver y me dijo que solo con haber usado los hilos sus alumnos encontraron que su clase había sido mas difícil aun cuando los ejercicios eran mismos que los de días anteriores.

A veces los pequeños detalles son grandes ayudas. Gauri