ES | EN

Lotus or lilly for blog

Blog

Disfruta de nuestros artículos y compártelos con tus amigos

Tags en el tema de "yoga,"RSS icon


Yoga & Brunch

Te queremos hacer partícipe de un bonito proyecto de Yoga Center Madrid en colaboración con una de nuestras antiguas alumnas de los cursos de formación, Doris Casares, profesora titulada desde 2015 en Hatha Yoga y Vinyasa Flow. El pasado domingo 28 de octubre se celebró el primer “Yoga & Brunch”, un evento que reunió a 17 mujeres que ocupan cargos directivos procedentes de la sexta edición del Programa Promociona, dirigido a fomentar la presencia del talento femenino en la alta dirección de las empresas y organizaciones en España.

La idea nació de una iniciativa de Yoga Center Madrid en colaboración con Doris para ofrecer a este grupo de mujeres una “experiencia holística” que combine el yoga, la nutrición, el pensamiento positivo y el bienestar corporal.

Así, el evento aunó todas esas ramas del bienestar dando lugar al comienzo de unas sesiones llamadas “Yoga & Brunch”, en las que se combinó una clase de Yin yoga y un almuerzo o brunch en un lugar cerca de la escuela llamado Il Tavolo Verde, en la calle Villalar.

En esta primera sesión, Doris impartió la clase, lo que permitió a las alumnas tener un primer contacto con este estilo de yoga y con unas posturas que les ayudaron a explorar su cuerpo y a entrar en meditación durante la práctica. Después, el brunch permitió a las alumnas charlar mientras se deleitaban con un delicioso y saludable menú vegetariano.

Como veis, fue un domingo muy especial que esperamos repetir en breve.

 

 


Yoga & Brunch

Te queremos hacer partícipe de un bonito proyecto de Yoga Center Madrid en colaboración con una de nuestras antiguas alumnas de los cursos de formación, Doris Casares, profesora titulada desde 2015 en Hatha Yoga y Vinyasa Flow. El pasado domingo 28 de octubre se celebró el primer “Yoga & Brunch”, un evento que reunió a 17 mujeres que ocupan cargos directivos procedentes de la sexta edición del Programa Promociona, dirigido a fomentar la presencia del talento femenino en la alta dirección de las empresas y organizaciones en España.

La idea nació de una iniciativa de Yoga Center Madrid en colaboración con Doris para ofrecer a este grupo de mujeres una “experiencia holística” que combine el yoga, la nutrición, el pensamiento positivo y el bienestar corporal.

Así, el evento aunó todas esas ramas del bienestar dando lugar al comienzo de unas sesiones llamadas “Yoga & Brunch”, en las que se combinó una clase de Yin yoga y un almuerzo o brunch en un lugar cerca de la escuela llamado Il Tavolo Verde, en la calle Villalar.

En esta primera sesión, Doris impartió la clase, lo que permitió a las alumnas tener un primer contacto con este estilo de yoga y con unas posturas que les ayudaron a explorar su cuerpo y a entrar en meditación durante la práctica. Después, el brunch permitió a las alumnas charlar mientras se deleitaban con un delicioso y saludable menú vegetariano.

Como veis, fue un domingo muy especial que esperamos repetir en breve.

 

 


Una mente positiva

Mente positiva

Un discípulo muy soñador y, por otro lado cercano a su Maestro, a lo largo del tiempo de su convivencia con él, observa cuidadosamente las muchas dificultades por las que pasa. Un buen día, se acerca a su Guru y respetuosamente le pregunta: "Maestro, veo los muchos problemas y penalidades por las que cada día pasas así como la incomprensión de muchas de las personas y discípulos que te rodean, y sin embargo te veo siempre alegre y positivo. ¿Cómo es posible mantener esa actitud?"

El Maestro le mira y sonriendo le contesta: "Cada mañana al levantarme me pregunto, que elijo hoy, alegría o tristeza?, y decido elegir ALEGRÍA!

 


El yoga es un fin en sí mismo con un gran poder transformación

Entrevista con Iliana (Prema)

Iliana de Santiago, también conocida como Prema, es profesora de Hatha yoga en Yoga Center Madrid. Sus clases están repletas de amor, de cariño y de dedicación, que hace que los alumnos floten en un ambiente de ternura y bhakti puro. Hoy os traemos una preciosa entrevista con ella. ¡Que la disfrutéis!

Pregunta.- ¿Cómo empezaste con el yoga?

Respuesta.- Lo conocí cuando tenía 21 años, en una época de descubrimiento y crecimiento personal bastante grande, ya que fue cuando salí del hogar familiar y me aventuré a vivir mi propia vida en otro lugar. Decidí volar hacia Tenerife y allí por casualidad empecé a acudir a clases de yoga en un espacio del ayuntamiento y, posteriormente, al interesarme tanto, busqué escuelas de yoga. En Tenerife encontré uno de ms primeros maestros, Ramón, que nos guiaba con cariño y delicadeza en este mundo de asanas, enseñanzas, lecturas de las escrituras yóguicas tradicionales y nos facilitaba enseñanzas a nivel más interno y personal que siempre recordaré y agradeceré. A partir de este encuentro con el yoga, comencé a incorporarlo en mi vida siendo una de las prácticas que he buscado y desarrollado en cada uno de los lugares donde he vivido. Me siento muy afortunada de haber podido conocer distintos estilos, profesores/as y maestros/as tan diversos. Acudir a clase y continuar aprendiendo día a día es una de las motivaciones en mi vida, por lo que sigo sintiéndome agradecida a mis profesoras y maestras/os actuales.

P.- ¿Qué estilos de yoga conoces?

R.- A lo largo de estos años he practicado generalmente Hatha, aunque también he estado practicando durante alguna temporada yoga Kundalini e Iyengar.

P.- ¿Cómo describirías el estilo de Hatha? ¿Qué es para ti el Hatha?

R.- Para mi Hatha es la raíz, la base. Permanecer en las posturas proporciona cada vez más beneficios que sientes con el paso del tiempo. Parar y permitirte a ti misma/o alcanzar un estado meditativo, en cada una de las asanas practicadas, con la firmeza y la fuerza necesaria. Hatha es unión, integración, del cuerpo, la respiración y la mente que te permite sentirte plena y extensa… Para mí el Hatha es todo eso, es la posibilidad de parar y de estar en movimiento, en contacto íntimo contigo misma y con cuyo máximo fin supone caminar hacia el autoconocimiento y el crecimiento personal.

P.- ¿Qué es para ti el yoga?

R.- Comencé por aprender yoga en la esterilla, con otros, sola, adentrándote en cada asana y en cada respiración y, después, con la espontaneidad propia de la vida, se fue integrando en otras áreas de mi vida. El yoga, por tanto, lo entiendo y lo vivo como un propio camino de vida. Como medio y fin en sí mismo cuenta con un gran poder transformación. El yoga me ha permitido mejorar la relación conmigo misma, entenderme más, tenerme “más paciencia” y día a día aprendiendo a respetarme más. Asimismo, integro el yoga en mi otra ocupación, el trabajo social y la intervención directa tanto con grupos de personas como de forma individual. Procuro trasladar las enseñanzas adquiridas en los talleres que imparto para tratar de acompañar a las personas con las que trabajo en el camino de quererse más, de abandonar la justificaciones y autoengaños, tratando de invitarles a disfrutar más, ser más respetuosos con los demás y con el mundo, procurando que la culpa y la auto exigencia exacerbada se vaya disipando. Asimismo, tengo el privilegio de dar clase en Yoga Center, por lo que me es posible transmitir lo aprendido y continuar la transmisión de conocimientos a otros.

P.- ¿Cómo llegaste a ser profesora de yoga?

R.- Hacía años que conversando con mi padre me animaba a formarme como profesora, me animaba a descubrir más, hasta que llegó un día que me regaló un curso en el lugar y en el momento que yo decidiera hacerlo. En una época en la que no encontraba mi rumbo, me encontraba bastante perdida de tanto cambiar de forma de vida y lugar, decidí volver a Madrid para parar y estar cerca de los míos. En esta época, pensé comenzar algo nuevo, quizá con la posibilidad de en un futuro cambiar de profesión, o unirlas, o simplemente disfrutar del regalo para dedicármelo a mi propio aprendizaje y profundización. Busqué escuelas y acudí personalmente para conocer y preguntar. Me decidí por Yoga Center y desde luego mereció la pena. Los dos cursos de formación y el posterior curso de yoga para niños/as que realicé supusieron una gran experiencia que me ha ayudado, en gran manera, a ser más feliz y consciente.

P.- ¿Qué es para ti ser profesora de yoga?

R.- Ser profesora de yoga para mí es todo un regalo y un privilegio. Dar y recibir, como cualquier intercambio humano, pero un intercambio cuya característica principal es que resulta siempre positivo. Es maravilloso participar en el aprendizaje, sin duda una de mis pasiones, y sobre todo me resulta muy reconfortante poder colaborar en que las alumnas y alumnos que acuden a clase salgan mejor de como llegaron antes de la clase. Además, ser profesora resulta ser un proceso de aprendizaje continuo apasionante. Se aprende de cada persona, de cada inhalación y las clases suponen la práctica en colectivo con la posibilidad de aprender de cada asana y cada cuerpo en movimiento.

P.- ¿Cuánto hay de preparación y cuánto de improvisación en tus clases?

R.- Generalmente preparo todas las clases con antelación. Las diseño dependiendo del nivel de la clase pero, en ocasiones, durante las clases modifico alguna asana o cambio determinada variante dependiendo del alumnado y la energía de la clase. Asimismo, en otras ocasiones, improviso cuando veo que la clase, diseñada con antelación, no está funcionando demasiado bien. Durante los relax suelo improvisar a partir de una idea en la que he trabajado durante el día, algo que he estado leyendo, o algún momento, vivencia o visión de la naturaleza que me inspira para crear un relato que trata de ayudar a entrar en Savasana, el relax.

P.- ¿Cuáles son tus fuentes de inspiración para preparar tus clases?

R.- Especialmente las alumnas y alumnos que acuden a clase, su respiraciones, sus posturas que dicen mucho…, también los textos que he leído y que sigo releyendo. Los textos clásicos y aquellos otros textos actuales. Por supuesto una gran fuente de inspiración es mi propia experiencia en la esterilla, así como las clases de otras profesoras de la escuela y profesoras y profesores de los que he recibido intensivos y formaciones en el pasado. También una gran fuente de inspiración para las clases es la naturaleza, las palabras sabias de niños y ancianos, los encuentros con otras personas…

P.- ¿Qué deseas transmitir con tus clases?

R.- Lo que más me gustaría transmitir es que el yoga, como la vida, no es ninguna competición. Que no hace falta luchar tanto o intentar ir tan deprisa, que no es necesario controlarlo absolutamente todo, así como tratar de transmitir que no hace falta empujar, que la vida, como el yoga, es mucho mejor sin ningún tipo de violencia y que las personas no somos tan solo mente, sino que el cuerpo enseña y guía y la respiración forma parte del ser. Me gustaría transmitir que podemos relacionarnos con nosotras/os mismos de otra manera, con los demás y con el mundo. Pero, por supuesto, es algo que a mí misma me cuesta llevarlo a la práctica. Conocer nuestros límites y aquello que queremos modificar es el primer paso para realizar el cambio deseado. ¡La vida es cambio, permanente transformación! Mi objetivo es el crecimiento, cada uno hacia donde quiera y desee.

P.- ¿Qué es lo que más te enriquece con la enseñanza del yoga?

R.- En un primer momento, durante mis primeros meses de enseñanza, lo que más me enriquecía era ver los avances y el aprendizaje en asanas de las alumnas y alumnos. Últimamente lo que más me enriquece (no llevo mucho tiempo de profesora) es observar como las personas obtienen algún tipo de beneficio y saber que muchas personas se van mejor de cómo entraron e clase… Poder participar en que alguna persona se sienta mejor es un gran privilegio que respeto y valoro mucho.


Más que la práctica física, el yoga es para la paz mental

Entrevista con Petri Räisänen

El conocido maestro de Ashtanga Petri Räisänen ofrecerá un taller de cuatro días en Yoga Center Madrid a partir del 20 de septiembre. Una oportunidad para beber de la fuente más tradicional y de fluir con un yoga dinámico y fluido. Con él bucearemos en los estilos de Ashtanga y Vinyasa con una perspectiva amable y sensible, para ir a lo más profundo de nuestro ser e indagar en la paz mental.

Pregunta.- ¿Qué vamos a aprender con tu taller en Yoga Center Madrid?

Respuesta.- En Madrid nos centraremos en las técnicas del Nadi Sodhana (la serie intermedia). Hablaré sobre el proyecto de mi libro con Pattabhi Jois y Sharath Jois del Nadi Sodhana y enseñaré el método de Vinyasa, con algunos ajustes y consejos para la práctica personal. El domingo por la tarde veremos técnicas de dharana (concentración) para una mejora en la concentración de la mente y el equilibrio.

P.- ¿Puede acudir cualquier practicante de yoga o es necesario que sea un ashtangui?

R.- Todas las clases están enfocadas a todo aquel que esté interesado en Ashtanga yoga, para principiantes, alumnos intermedios y avanzados.

P.- Veintisiete años enseñando yoga... ¿Cómo han cambiado o evolucionado tus enseñanzas a lo largo de los años?

R.- Mi enseñanza se ha vuelto mucho más suave y tolerante. Comienzo a ver a cada alumno como una persona que requiere unas técnicas individuales de acuerdo con su estructura corporal, su edad y su condición.

P.- ¿Por qué Ashtanga? ¿Qué es el Ashtanga yoga para ti?

R.- Imagino que fue cosa de buena suerte (o del destino) el encontrar el Ashtanga. Era el momento adecuado y había un buen profesor que fue capaz de inspirar lo suficiente a mi joven mente. El Ashtanga es un sistema completo de yoga. Ya no implica una secuencia de asanas; es una práctica mental mucho más que una práctica para el cuerpo.

P.- ¿Cómo fue aprender de Sri K. Pattabhi Jois?

R.- Él siempre fue bueno conmigo. Se convirtió casi en un abuelo para mí (en mi mente). Era estricto pero tenía un gran corazón. Conseguía realmente hacer que la gente creyera en el poder del yoga y en sí mismos.

P.- ¿Cuál es la enseñanza más importante que te legó Sri K. Pattabhi Jois?

R.- Me enseñó el sistema Vinyasa, que está relacionado con la claridad de la mente. También me enseñó el humor y la psicología (práctica) del yoga.

P.- ¿Qué te hace sentir el yoga? ¿Cómo está presente en tu vida diaria?

R.- Me aporta equilibrio y silencio interior. Está presente todo el tiempo; la disciplina (de un modo suave) se convirtió en una parte importante de mi vida. ¡No os rindáis!

P.- ¿Cómo ha evolucionado tu práctica a lo largo de los años?

R.- Mi práctica ha cambiado un montón, ya que tengo un horario de enseñanza bastante ocupado y además tengo dos hijos (de 1 y 4 años) con mi esposa. Tengo menos tiempo para una práctica prolongada y avanzada, pero igualmente la práctica sigue teniendo buena calidad. Ya no estoy “hambriento” por conseguir las siguientes posturas ni por el progreso físico. Ahora es más una cuestión de paz mental.

P.- ¿Cómo preparas tus clases, tus talleres y tus retiros?

R.- Preparo mis clases calmando mi mente y meditando y visualizando un entorno sanador. Para los talleres creo un horario y distintos temas para ir tratando a lo largo de unos pocos días. En cuanto a los retiros, suponen mayor planificación para las clases, como analizar el sistema Vinyasa en una o dos semanas y centrarnos en los aspectos sanadores de la práctica.

P.- ¿Cuál es el elemento más importante en tus clases?

R.- ¡Un entorno sanador! ¡El silencio y la suavidad!

P.- ¿Cómo integras el yoga en tu vida diaria, más allá de tus clases y talleres?

R.- Siempre intento educarme a mí mismo, estar calmado y dedicar tiempo a la relajación.

P.- ¿Ha cambiado tu relación con el yoga a lo largo de los años? ¿Cómo?

R.- A medida que aprendo sobre el yoga, me vuelvo más tolerante y soy capaz de ver el yoga en un contexto mayor. Más que la práctica física, el yoga es para la paz mental. Todas las acciones deben centrarse en una mente sátvica.

P.- ¿Qué recomendarías a cualquier practicante de yoga?

R.- ¡Que practique, practique y practique!

P.- ¿Cómo ayuda la Naturopatía en tus clases de yoga?

R.- La Naturopatía no ayuda mucho, pero he aprendido otras técnicas que tienen muchos beneficios, como terapias corporales y energía sanadora.

P.- Además de Sri K. Pattabhi Jois, has estudiado con muchos maestros de yoga a lo largo de tu camino yóguico. ¿Cuál ha sido la experiencia más significativa que has tenido con ellos? ¿Podrías explicar un poco más sobre lo que cada maestro te ha enseñado?

R.- ¡Sería una larga lista de maestros e historias! De todos mis maestros he aprendido la disciplina del yoga, la espiritualidad y la felicidad.

P.- ¿Cómo te sientes por el hecho de que Sri K. Pattabhi Jois bendijera tu escuela? ¿Sientes aún “su influencia” de algún modo actualmente?

R.- Siempre siento la presencia de Pattabhi. Especialmente en el yoga Shala. ¡Parte de su prana está dentro de sus estudiantes!

P.- Estudias filosofía india y sánscrito. ¿Cómo te ayudan en tu vida diaria? ¿Y con el yoga?

R.- Intenté estudiar sánscrito muchas veces, pero nunca tuve el tiempo suficiente ni el interés como para profundizar en ello. Lo poco que aprendí me ayuda con la pronunciación en sánscrito y para comprender el sonido de la vibración. La filosofía me ayuda a entender el comportamiento humano y a evitar grandes apegos.

P.- También has estudiando “Jäsenkorjaus” o “ajuste óseo”. Supongo que debe ser una gran ayuda para entender la anatomía del cuerpo humano y poder así practicar yoga de un modo más eficiente. ¿De qué manera te ayuda como profesor de yoga? ¿Y como yogui?

R.- Mi profesor no permitía a sus alumnos estudiar anatomía de los libros. Teníamos que aprender a sentir el cuerpo y mucho más. Teníamos que aprender a sentir los músculos, así como las tensones mentales y corporales tocando el cuerpo y también sin tocarlo, solo “viendo” el cuerpo y la energía corporal. Eso ha tenido un efecto enorme para mis enseñanzas y para entender los distintos tipos corporales y sus problemas. Aprendí a buscar la fuente de la tensión o del dolor para poder relajarlo desde la fuente. A través del método de sanación finlandés, aprendí a reconocer el prana. Eso no lo aprendí del yoga, pero es sin duda una gran ayuda en la práctica del yoga.


El yoga, un juego de auto-conocimiento

Muchas veces los practicantes de yoga nos hemos encontrado con alguna persona (o varias) que nos ha hecho la difícil pregunta: “¿qué es eso del yoga?”. Resulta tremendamente complicado reducir este arte, esta disciplina milenaria, a una definición general que sea accesible a un público lego en la materia. El yoga hay que experimentarlo para comenzar a entenderlo. Aunque realmente “entender” no es la palabra adecuada, sino que va más bien en la línea de “sentir”, “vibrar”, “resonar” con el yoga. Es una ciencia experimental, basada en la experiencia, en el escuchar atentamente con todo el cuerpo, con la mente y con el espíritu.

El yoga es amor, libertad, auto-conocimiento, tradición, historia, presente, futuro..., es vida. Es amor porque te ayuda a desarrollar ese cariño innato en ti no solo hacia el yoga, sino también el amor hacia ti mismo y hacia los demás. Es libertad porque encuentras una manera de expresión, de fluir con tu cuerpo, de sentirte, de ser y estar, de moverte como te lo pide cada fibra de tu ser. Es auto-conocimiento porque te permite conocer tus límites e ir un paso más allá, con mimo, porque te permite aprender de ti y aplicarlo a tu día a día, porque te da seguridad en tus capacidades y tus virtudes. Es tradición porque estás manteniendo viva una práctica que han compartido generaciones de personas de muy diversas y variadas procedencias. Es historia viva, porque continúas sumando y engrandeciendo una costumbre iniciada hace miles de años y contribuyes a que sea eterna, perenne, duradera. Es presente y futuro porque te trae al aquí y al ahora, te ayuda a vivir en el momento, en tu eterno presente, forjando un futuro de equilibrio, paz y armonía tanto en tu cuerpo como en tu mente. Y es vida, porque todos y cada uno de nosotros, con nuestra práctica, ponemos nuestro granito de arena para infundirle vida a una tradición universal, de todos y para todos, que trasciende el trabajo que hacemos en la esterilla y nos acompaña en cada instante de nuestro día a día.

El yoga es como un juego en el que vamos descubriendo quiénes somos, en el que crecemos y aprendemos a escuchar, a sentir, a vivir “a fuego lento”. Como cuando éramos pequeños y cada pequeño hallazgo en nuestro entorno nos hacía entusiasmarnos y pensar que el mundo es maravilloso, queriendo conocer más y más de él. Un juego que nos coloca como eternos aprendices de nuestro cuerpo, de la naturaleza, de la vida. Así, en este lúdico vaivén del yoga, vamos explorando nuestro interior para comunicarnos con esa parte, a veces olvidada, de lo más profundo de nuestro ser. Vamos de fuera adentro, excavando para conocernos, para indagar como exploradores en los más insondables rincones de nuestro yo interior y así aprender, crecer, resonar con el universo.

Al fin y al cabo, el yoga es también un viaje al interior, que requiere paciencia y trabajo, una travesía que te acompañará en tu día a día de las formas menos pensadas. Os invito a jugar a este juego de auto-conocimiento, a emprender este viaje sin fin, a disfrutar de una experiencia que os acompañará y os traerá equilibrio, armonía, calma. Un juego sin fin que nos ayuda a sacar a ese niño lleno de ganas y curiosidad que llevamos dentro, libre al fin, jugando a ser yoga, jugando a vivir.


Un verdadero maestro te hace despertar

Entrevista con Madhana II

Tenemos el placer de compartir con vosotros la segunda parte de la entrevista con Madhana. Una constante fuente de inspiración. Esperamos que la disfrutéis.

Pregunta.- ¿Qué te aporta dar clases de yoga a tus alumnos? ¿Y participar en los cursos de formación?
Respuesta.-
Quizás ayudar a llenar cierto vacío que pueden sentir y sin duda buscan respuestas a la incertidumbre que forma parte de la vida. Por otro lado, si su interés está en combatir el estrés, estados de ánimo negativos o recobrar dentro de lo posible estados de salud y bienestar, el yoga
aplicado con sensatez proporciona beneficios incalculables.
En lo que a los cursos respecta, intentamos dar una formación rigurosa y ecléctica, a fin de que el yoga sea transmitido de una forma genuina.
P.- ¿Cuál ha sido tu mayor reto con el yoga?
R.-
Saber distinguir los que venden espiritualidad cargada de falsas expectativas y la facilidad con la que muchos tienden a creer sin cuestionarse nada. Pienso que Krishnamurti puede ser de gran ayuda para saber distanciarse de los “iluminados”.

P.- ¿Qué cualidades definen a un buen profesor de yoga?
R.-
Preparación, conocimiento, motivación, empatía, y saber transmitir lo que es necesario en cada momento.
P.- ¿Cómo integras la ciencia, la psicología, la filosofía y los métodos de meditación en tus clases?
R.-
Gracias a esas distintas ramas del saber ha habido una extraordinaria evolución en la humanidad. Ahora es también buen momento para que se produzca un salto cualitativo en nuestra evolución interior. Esa riqueza debe ser aprovechada y así buscar lo que Occidente nos ofrece y lo que Oriente nos proporciona. Para los alumnos interesados en la salud de mente y cuerpo intentamos proporcionar una metodología aplicada a sus intereses. Para aquellos que son más buscadores y con seriedad se adentran en estos senderos, intentar hacerles ver que uno debe alejarse de todo sectarismo y vías de liberación que ofrecen paraísos artificiales.
Decía Krishnamurti que una cosa es pensar igual y otra pensar juntos. Se trata pues de entender como lo hacían las luminarias del pasado, Maimonides en la tradición judía, Avicena en la islámica, Tomás de Aquino en la cristiana, Sankara en el hinduismo, Buddha en sus profundas enseñanzas contenidas en las cuatro nobles verdades o la Filosofía Perenne a la que se refería Aldous Huxley, y así sucesivamente. Seguro que se retorcerían en sus tumbas al entender que nuestra noción de la existencia es extremadamente limitada cuando pretendemos definir alegremente una Realidad Suprema. La palabra definir viene a significar poner límites, y solemos hacerlo sobre una Realidad que está más allá de lo que la mente pueda pensar y saber.
P.- Siendo un gran conocedor de las filosofías orientales, ¿qué lectura recomendarías a una persona lega en la materia para un primer contacto con estas filosofías?
R.-
Algo sencillo como Sidharta de Herman Hesse; El filo de la navaja, de Somerset Maugham; Vislumbres de la India, de Octavio Paz y libros sencillos sobre Hatha Yoga.
P.- ¿Qué relación tienes con los grandes maestros que conoces?
R.-
He tenido -y lo sigo teniendo- el enorme privilegio de haber conocido y convivido con grandes maestros y observo que de alguna manera las redes sociales y vídeos ocupan un espacio de aprendizaje muy superficial en la actualidad. No hay una relación directa de largo tiempo que contenga la presencia, la fuerza, energía y conocimiento que transmite un verdadero maestro, el cual te hace despertar de tus ensoñaciones e idealismo que suelen conducir a estados engañosos.
Creo que es importante dos aspectos: el que que proviene de la tradición con sus textos y gurús consecuentes, y de los eruditos y académicos con una preparación exquisita que hoy en día transmiten sus conocimientos en grandes universidades en sus departamentos de estudios asiáticos, y quienes combinan el mundo académico con las prácticas meditativas y yóguicas (Harvard, Stanford, Cambridge, Berkeley, Georgetown, Oxford, Bristol, Lancaster, Soas y un largo etc.). Ahí están Jim Mallinson, Jason Birch, Seth Powell, Jeffery D. Lang, Jessica Frazer, Michael Burley, Gavin Flood, Nick Sutton o el llorado amigo Georg Feurstein. Lo mismo ocurre con los grandes expertos en el Budismo, la meditación Vipassana y Mindfulness entre los que se encuentra el apreciado amigo Abraham Vélez de Cea.
P.- ¿Cómo actualizas tus conocimientos? ¿Te sigues formando con maestros o es una labor más autodidacta?
R.-
La formación debe ser constante. Las fuentes del conocimiento se encuentran en todas partes y la mente está abierta al saber y la experiencia. Sigo visitando maestros de Oriente y Occidente y aportan a mi existencia luz, luminosidad, claridad y humildad. Intento seguir asimismo las enseñanzas de un gran maestro del cual se contaba esta historia:
“Un discípulo se dirige a su maestro y le dice: 'Maestro, vives tantas dificultades y penalidades y siempre veo que estás alegre y positivo. ¿Cómo es eso posible?'. 'Verás', dijo el Maestro, 'cuando me levanto por las mañanas me pregunto, ¿que elijo hoy, tristeza o alegría? Y decido elegir la ALEGRÍA'".


El yoga Iyengar no es un estilo, es un sistema ilimitado

Entrevista con Tais

Tais Gil es profesora de yoga Iyengar en nuestra escuela, formada por Ramón Clares en Yoga Center Madrid y diplomada por la AIPYS. Como nos cuenta en nuestra entrevista de hoy, es una apasionada del yoga y, muy especialmente, del Iyengar. Como siempre, cada profesor nos aporta una increíblemente inspiradora experiencia con esta bella disciplina milenaria.

Pregunta.- ¿Cómo conociste el yoga?

Respuesta.- Conocí el yoga a través de un librito que tenía mi padre, siendo yo niña, y me lo leí y me llamó mucho la atención. Luego, en la universidad, me apunté a clases semanales. Entonces aún no se hablaba de “estilos de yoga”.

P.- ¿Conoces otros estilos además del Iyengar? 

R.- Empecé a practicar yoga sin saber que había estilos. Pero en Yoga Center Madrid empecé con Hatha. Luego probé Iyengar en un intensivo de verano y me quedé.

P.- ¿Dirías que el yoga Iyengar representa más tu personalidad? ¿Por qué?

R.- Sí, desde luego, por eso una vez lo conocí ya me quedé. Pienso que representa mi personalidad porque es un estilo “curioso”, que te hace querer saber más, no solo de las posturas y de las técnicas, sino de todas las posibilidades que ofrece. Y creo que la curiosidad es uno de mis rasgos.

Además, soy matemática (Lógica) de formación base y el estilo Iyengar es explorador y cuidadoso, como las matemáticas. Es como un juego de construcciones: tienes unos axiomas firmes y construyes todo un universo a partir de ahí. Muy creativo. Me exige y me retribuye, sorprendiéndome a cada poco. Y siempre correcto. Me chifla; como las matemáticas.

P.- ¿Qué te aporta como practicante el estilo Iyengar? ¿Y a nivel personal, fuera del ámbito del yoga?

R.- Yo disfruto un montón con la práctica de yoga Iyengar y me marca la agenda. Hago algo que disfruto y que me sienta bien. Estoy mejor si hago yoga que si no lo hago; todo lo que invierto me lo devuelve multiplicado.

P.- ¿Cómo describirías el estilo de Iyengar? ¿Cuál es su “personalidad” y qué le caracteriza?

R.- Para mí no es un “estilo”. El yoga Iyengar, tal como me lo ha transmitido Ramón Clares, es un “sistema”, todas sus piezas encajan perfectamente, y funcionan como una maquinaria precisa y bien aceitada. No le falta nada, no le sobra nada; es ilimitado. Nunca puedes decir que lo tienes, solo que lo buscas.

P.- ¿Qué te aporta el Iyengar a ti y qué crees que aportas tú al Iyengar, con tus clases por ejemplo?

R.- Como he dicho antes, me aporta un gran disfrute, físico e intelectual. Yo no aporto nada, como mucho ayudar a otras personas a descubrir algo bello.

P.- ¿Cómo llegaste a ser profesora de yoga? ¿Nos puedes contar un poco cómo comenzaste ese camino?

R.- Me metí en la formación de yoga Iyengar porque las clases que tomaba me habían despertado la curiosidad. Quería saber más y eso que por aquel entonces no imaginaba cuán grande era este yoga. No soy flexible, ni tengo condiciones atléticas, y tenía grandes dudas de poder seguir el curso. Le pregunté a Ramón si consideraba que estaba preparada para hacer el curso y me dijo que sí. Así que me metí. Mi gran sorpresa fue cuando al terminar el Curso de Profesores me invitó a dar clases en Yoga Center Madrid.

P.- ¿Qué es para ti ser profesora de yoga?

R.- La oportunidad de poder transmitir a otras personas este mundo que yo disfruto tanto.

P.- ¿Cómo son tus clases? ¿Cómo las estructuras?

R.- Trabajamos coordinados, liderados por Ramón. Pero cada clase es única y, aunque empiezo con una idea de lo que quiero hacer en esa clase, permito que sean mis alumnos, lo que veo que van necesitando, lo que me marca los detalles y el camino, dentro de un formato de clase. Como digo, como las matemáticas.

P.- ¿Qué elementos no pueden faltar en tus clases?

R.- Alumnos interesados.

P.- ¿Cuáles son tus fuentes de inspiración para preparar tus clases?

R.- Las clases que recibo de Ramón, el ver cómo resuelve los problemas y situaciones que se presentan. Y claro está, las necesidades de mis alumnos es lo que me inspira cada clase.

P.- ¿Qué deseas transmitir con tus clases?

R.- Quiero que mis alumnos salgan mejor que entraron.

P.- ¿Qué es lo que más te enriquece de la enseñanza del yoga?

R.- Si puedo ayudar a otras personas, no necesito más.


El yoga convierte a nuestra mente en el mejor de los amigos

Entrevista con Madhana I

Madhana Agulla es experto en la filosofía y la ciencia del yoga. Es fundador del centro de Yoga Sananda Internacional y uno de los fundadores de la Asociación Internacional de Profesores de Yoga Sananda (A.I.P.Y.S). Hoy os traemos la primera parte de una entrevista con este gran maestro. Esperamos que os guste.

Pregunta.- ¿Cómo conociste el yoga? ¿Cómo fue tu primer contacto con esta disciplina?

Respuesta.- Existe incertidumbre con respecto a nuestra vida, se manifiesta de una forma u otra el deseo de obtener respuestas ante el misterio de la existencia, las preguntas surgen en la mente de manera continua, como un oleaje que perturba la paz que se busca, al igual que interminables preguntas que anidan en nuestra psique: ¡Cómo aparecemos en el mundo y por qué? Perseguimos la felicidad y siempre se desvanece: sufrimos, buscamos respuestas para apaciguar el dolor; nacer y morir, ¿a qué se debe todo esto? Con estas y otras innumerables dudas y preguntas, comienza en mí, la indagación o la aventura de desentrañar el secreto significado del vivir: ahí comienza el yoga, ahí comienza mi peregrinaje yóguico.
A una edad temprana hay una influencia hacia la fascinación por Oriente, escuchando a mi abuelo relatar vivencias de sus viajes que más adelante se materializa en Inglaterra. Con el tiempo, fue tomando cuerpo lo que Tagore decía: “Occidente es abrir los ojos al exterior, Oriente, cerrarlos para adentrarse en lo Profundo”. Creo que es una magnífica combinación, enriquecerse con lo externo e interno.

P.- ¿Te planteaste al comenzar con el yoga que llegarías donde estás hoy?
R.-
Vivir es estar volcado en un continuo aprendizaje, algo como escalar una montaña que no se finaliza hasta llegar a la cumbre. En esta geografía del yoga, haría referencia a esa famosa frase del Katha Upanisad: “Es más fácil caminar por el filo de la navaja que descubrir la esencia de Brahman”. No creo en metas finitas y limitadas. Quizás exista una especie de nostalgia del Absoluto, como lo decía el gran erudito George Steiner, que te envuelve mediante el desasosiego hasta que éste cese en
un posible estado de plenitud.

P.- Según tu experiencia, ¿por qué comienza a practicar yoga la gente?
R.-
Los motivos son innumerables ya que cada individuo es una especie de célula, que al igual que entre los trillones de células de los que el cuerpo humano está compuesto, cada una tiene sus características y comportamiento. Fundamentalmente diría que para sentirse bien en sus mecanismos piscofisicos, buscando estabilidad emocional y salud integral. Hay una contada minoría que se convierte en un buscador de lo Profundo y pienso que el/la Bhagavad Gita lo cita claramente: “De los mil que me buscan, solamente uno continua el camino; de los mil que continúan, solamente uno llega a conocerme. Sabe muy bien, oh Arjuna cuan difícil es el camino hacia la Liberación”.

P.- ¿Qué aporta el yoga que no aporten otras disciplinas tanto físicas como espirituales?
R.-
Primero convertir a nuestra mente en el mejor de los amigos ya que a través de la angustia, miedos, depresión, desasosiego, preocupaciones, irritación, prisas, negatividad y otros tantos elementos, se convierte en un ladrón que nos roba la calma. Entendiendo el comportamiento de la mente mediante la meditación, salimos de cierta oscuridad hacia una mayor lucidez y claridad y tomamos la vida como una oportunidad de crecer y evolucionar, en vez de optar por lo inmediato, lo pasajero, lo efímero que nos empuja de manera desenfrenada a ser presa de los deseos que nunca cesan. Hay que buscar deseos con calidad y el yoga los proporciona. En cuanto a las disciplinas físicas, no hay más que observar los millones de practicantes de Asanas, o bien acompañados de otros elementos del Hatha yoga, para darse cuenta de los enormes beneficios que generan en todo el
organismo y que, por otro lado, las técnicas del yoga son estudiadas y analizadas por su efectividad en el campo de la ciencia, medicina, psicología y neurociencia. En otras palabras, goza de una gran
aceptación tanto social como médica.

P.- ¿Qué es el yoga para ti?

R.- Un sistema integral de educación, tanto para el cuerpo, la mente y el espíritu.

P.- ¿Cómo lo definirías para alguien que no sabe lo que es?
R.-
Indicaría que es un sistema que le ayudaría a adentrarse en ese bosque enmarañado de pensamientos que configuran su mente con el fin de llegar a descubrirse y a valorar el enorme potencial que posee, para despertar a un estado de mayor equilibrio y armonía del que el ser humano está necesitado, ya que uno conoce mucho sobre arquitectura, literatura,medicina o cualquier otra rama del saber y, sin embargo, es desconocedor de lo que le hace humano: su propia mente.
Asimismo, integraría en esa explicación la necesidad de otros componentes para sentirse bien, tal como el yoga indica: dieta saludable, un ejercicio inteligente y global, que son las prácticas de
asanas de los muchos sistemas de yoga que existen, técnicas de respiración, relajación profunda y una mente positiva que aprenda a discernir, seleccionar lo que es beneficioso en la vida, compartir, y
buscar la dicha combinando la vida cotidiana con el crecimiento interior.

P.- ¿Cuáles son tus fuentes de inspiración para dar clases y para tu vida como yogui?
R.-
La enseñanza de distintos maestros y corrientes tanto filosóficas como métodos de Hatha yoga, compuestos por una gran variedad de sistemas basados en un yoga original que procura impulsar y despertar todo el potencial contenido en el ser humano, hasta prácticas de Ashtanga, Vinyasa, Iyengar, Yogaterapia, Yin yoga, Power yoga, Anusara, Kalari yoga. No faltan métodos de meditación y acercamiento al yoga tradicional, Raja Yoga y poder así aunar cuerpo y mente, sin obviar la inclusión de la riqueza contenida en algo tan descuidado como son las técnicas de Pranayama. En cuanto a lo personal estoy abierto a todo tipo de enseñanzas sin dogmatismos y adentrándome en los territorios de la filosofía, neurociencia, religiones comparadas y la literatura. Evidentemente bebo de las enseñanzas de grandes maestros y de las prácticas yóguicas.


P.- ¿Cómo dirías que ha evolucionado tu relación con el yoga a lo largo de los años? ¿Cómo ves esta relación en el futuro?
R.-
Seleccionando con el máximo discernimiento la riqueza inconmensurable del yoga y distanciándome de la superficialidad que observo en estos tiempos, donde la práctica y enseñanza del yoga se ha convertido en algo monocromático, es decir, solo asanas. Al contrario que otros compañeros en el camino, siento afianzarme en la medida que ciertas experiencias te hacen sentir una mayor amplitud de miras y, por poner un ejemplo más clarificador, podría servirme de aquella historia que Swami Vivekananda contaba: “Una rana vivía en su pozo felizmente y consideraba que era todo lo que existía hasta que un buen día una rana que provenía del océano cae en el pozo y le hace ver a la rana que allí habitaba que existe algo más allá de su experiencia personal y subjetiva. Un Océano profundo que va más allá del yo. Otro nivel de conciencia”.

P.- ¿Qué buscas o qué objetivo tienes practicando yoga?
R.-
Cada quien tiene objetivos diversos. Ananda o dicha, fundamentalmente mientras se transita por la vida, intentando hacerlo con la mayor inteligencia y, procurando aceptar lo que ocurre, compartiendo lo que nos es posible con los demás, ya que todos estamos en el mundo aunque de manera diferente. Armonía, paz, salud…, lo que cualquier ser humano.

P.- ¿Cómo integras el yoga en tu día a día?
R.-
La actitud que intento cultivar: creo que las enseñanzas de Swami Sivananda lo definen en pocas y sabias palabras: “sirve, ama, da, purifícate, medita, realízate”. Todo ello contiene las enseñanzas de los diferentes yogas. Ese es el esfuerzo a realizar.


Enseñar es aprender; es un diálogo constante con los alumnos.

Entrevista con Chrystiany

En esta ocasión hemos tenido la oportunidad de hablar con Chrystiani, una de las profesoras más creativas de Yoga Center de los estilos de Iyengar y Hatha Yoga. Chrys también forma parte del profesorado de formación y ofrece talleres muy interesantes sobre distintos aspectos del yoga. Este verano tendremos la suerte de contar con ella en uno de nuestros retiros en Mondariz. Te animamos a leer la entrevista para conocerla un poquito mejor.

Pregunta.- ¿Cómo fue tu primer encuentro con el yoga?

Respuesta.- Por recomendación médica, ya que en Brasil, hace más de 20 años, me lo recomendaron para aprender a gestionar el estrés. La primera clase fue increíble, una experiencia que cambió el rumbo de mi vida; aunque, en ese momento, no lo supiera. Aun así reconozco que sigo siendo nerviosa, en el fondo; pero ahora tengo herramientas para gestionarlo.

P.- Conoces varios estilos de yoga, ¿con cuál sientes que conectas más? ¿Por qué?

R.- He practicado varios estilos, el Hatha yoga estilo Rishikesh como se enseña en Yoga Center ha sido con el que más me he identificado. Luego he conocido el estilo Iyengar también en Yoga Center. Hoy practico asiduamente ese estilo que me abrió un nuevo horizonte. ¡Pero no me pidas elegir!

P.- De los estilos que conoces y das clases, ¿cuál te gusta más enseñar y por qué?

R.- Enseñar es aprender. Es un diálogo constante con los alumnos, cada estilo me da satisfacción de una forma diferente. El Hatha me divierte, los alumnos quieren nuevos desafíos y la creatividad es importante. El Iyengar es más técnico, no aporto nada o lo invento, ya está todo hecho; tiene una estructura a seguir, unas pautas que hacen que los alumnos avancen desde la calidad de la práctica.

P.- ¿Cómo llegaste a ser profesora de yoga? ¿Te llevó la vida a ello o fue una decisión consciente?

R.- Sinceramente se dio así. Cuando me trasladé a Madrid quise hacer un cambio en mi vida y así lo fue. Había hecho cursos en Brasil y enseñaba a los amigos. Enseñar me divertía y llegué a Yoga Center en 2004, donde me formé y aún continúo formándome. Siempre digo que ese es un camino sin vuelta.

P.- ¿Qué es lo que más te gusta de dar clases de yoga?

R.- Dar y recibir define una clase de yoga; recibo mucho de los alumnos y al mismo tiempo yo me entrego. Me divierte y en ese momento cuando estoy en la clase, no existe nada más fuera de esas paredes, es impresionante.

P.- ¿Qué elementos no pueden faltar en una de tus clases?

R.- Me encanta trabajar con props, paredes... Y esos elementos ayudan o enseñan un nuevo camino, pero al final quien hace la práctica es uno mismo con su esterilla.

P.- ¿Cómo preparas tus clases? ¿De dónde sacas la inspiración para diseñar tus clases?

R.- Cada profesor entrega lo que tiene, enseña lo que le gusta practicar y dice lo que le gusta oír. Aprendo de mis profesores, lo vivo, lo transformo en mi experiencia para poder transmitir. Toda clase tiene un enfoque, un objetivo

P.- ¿Cómo integras el yoga en tu vida diaria?

R.- El yoga va calando en el ser humano en distintos niveles: físico, mental..., sin separación entre ambos. La práctica nos cambia sin que nos demos cuenta; no hace falta poner la mente para analizar, no es un esfuerzo, no hay una intención. Sencillamente el cuerpo agradece y se expande, la respiración se hace plena y la mente se aquieta, la meditación pasa a ser una consecuencia, un estado de plenitud. Así que, ¿qué más necesitamos?

P.- Conociendo varios estilos, ¿cómo sueles hacer tu práctica personal para poder practicar todos esos estilos? ¿Te resulta complicado separarlos o unos estilos complementan a otros sutilmente?

R.- ¡Mezclar estilos es para pocos! Puede haber grandes maestros que estudiaran y practicaran diversos estilos durante muchos años. Cada estilo tiene su gracia, su camino y su momento. Cuando empezamos a estudiar otros estilos todo se confunde, se mezcla, pero ¡quedarse ahí es un error! Separarlo lleva tiempo y dedicación. Pero creo que conocer varios estilos te hace mejor profesor y practicante.

P.- ¿Qué es lo que más te gusta del yoga?

R.- Que el yoga es para todos, su poder transformador. Si eres constante disfrutarás de sus beneficios.

P.- También estás formada en Pilates, desde tu punto de vista profesional y por tu experiencia, ¿qué disciplina es más completa y aporta más al alumno?

R.- Estoy formada en Pilates que es un ejercicio consciente y respetuoso con el cuerpo. Pero no me gusta comparar, la comparación no aporta nada a la práctica y todas esas disciplinas son prácticas. Comparar es cosa de la mente.

P.- También eres profesora de los cursos de formación en Yoga Center Madrid. ¿Cómo comenzaste con esa bella tarea?

R.- Gauri me invitó a ser parte del grupo de profesores de formación de Hatha yoga y fue un honor para mí; me abrió un camino muy gratificante. Tengo mucho que aprender en esa área; es un nuevo enfoque, hay que respectar los ritmos, las diferencias, saber identificarlas para sacar lo mejor de esos futuros profesores.

P.- ¿Qué te aporta como profesora y como practicante de yoga colaborar en estos cursos de formación?

R.- Reconocer que el aprendizaje es distinto para cada uno es muy importante. Un alumno de formación viene abierto, deseando saber más, pero también viene con su bagaje, con su forma de ver el yoga, con sus dudas que un día fueran las mías y que quizás tengan mis alumnos. Eso me da información valiosa para enseñar y practicar. Ellos aprenden mucho y yo la que más.

P.- Vas a hacer un retiro de Hatha yoga este verano en Mondariz. ¿Nos podrías adelantar un poco en qué va a consistir?

R.- Será un encuentro para compartir nuestras experiencias, disfrutar y fluir. El objetivo es que nos adentremos en la práctica con amabilidad, desde un ritmo suave. Juntos iremos profundizando y abriendo espacios que permitan una respiración amplia, plena y que se convierta en nuestra guía. Habrá meditación, pranayamas, cinco talleres monográficos en los que abordaremos distintos aspectos del yoga y también una práctica que incluya posturas restaurativas, tan necesarias para equilibrar nuestra práctica.


El yoga es la vida misma, una forma de vivir consciente y libre.

Entrevista con Nerea

Hoy os traemos una entrevista de lo más interesante, con una de las profesoras de las clases de Hatha Yoga y de los cursos de formación en Yoga Center Madrid: Nerea Esbrit. Nerea tiene una amplia trayectoria en el mundo del deporte, un mundo de exigencia y su relación con el yoga marcó un antes y un después, un paso de la exigencia a la excelencia. Os invitamos a leer su entrevista, su experiencia es fascinante.

Pregunta.- Vienes de un ambiente deportivo muy exigente y el yoga busca fluir y no forzar el cuerpo. ¿Cómo has conciliado esa visión exigente con lo que persigue o pretende el yoga? ¿Sigue teniendo influencia sobre tu práctica de alguna manera la exigencia anterior?

Respuesta.- Sí, vengo de haber practicado desde los 7 hasta los 16 años gimnasia deportiva de alto rendimiento en el equipo nacional y participando en mundiales, europeos y juegos del Mediterráneo, en un entorno muy exigente, perfeccionista y donde se utiliza el cuerpo para conseguir resultados. Suena duro pero en términos generales es lo que ocurre. Tanto es así que me alejé por completo de ese mundo que tuve que dejar por una lesión mal tratada que terminó en operación y 6 meses de rehabilitación y que me impidió ir a Los Juegos Olímpicos de Seúl. Estuve probando diferentes deportes para estar en forma y sentirme bien, pero nada me convencía, hasta que di con el yoga, y ahí encontré un mundo fascinante, donde al cuerpo se le considera de otra manera, desde el respeto y la amabilidad, y para mi eso fue fundamental. Ahora ya con más de 15 años de práctica de yoga, lo que te puedo decir es que realmente no concilio esa visión exigente, si no que he decidido soltar esa exigencia, no me sienta bien, ni me lleva hacia el bienestar.

P.- Según tu experiencia, ¿se puede ser exigente también en yoga o hay que huir siempre de esa exigencia? ¿Cómo encuentras un equilibrio entre ambos aspectos?

R.- Bueno, huir no sería mi opción, sino más bien mirar esa exigencia de frente, ver qué necesidades está cubriendo y para qué la busco, y en función de lo que observe decidir si quiero seguir siendo exigente o prefiero vivir la vida de otra manera, porque al final para mí el yoga es la vida, es una forma de vivir, con principios y propósitos determinados. Pienso que cuando tratas de evitar algo o lo rechazas, se refuerza, así que más bien lo que he hecho es aceptar esa tendencia mía, hacerme amiga de ella, reconocer lo que me ha aportado hasta ahora y ser consciente de lo que no me hace bien. Es amarla en lugar de rechazarla, y ahí es donde hay encuentro.

P.- ¿Cómo sientes que tu trayectoria como deportista de élite ha marcado o marca tu relación con el yoga?

R.- Pues lo ha marcado bastante, por lo que comentaba antes, en algunos aspectos el deporte de alto rendimiento o élite es lo opuesto a los propósitos del yoga, y yo he tenido la oportunidad de profundizar en ambos universos. Mi experiencia personal con la gimnasia de élite fue de abusos de límites, de graves lesiones, de desconexión de mi cuerpo y mi mente, aprendí a no escuchar al cuerpo, a bloquear o negar las señales que me mandaba, tanto es así que estuve entrenado un año entero con una fisura en el codo, la mente controlaba, utilizaba al cuerpo como a un esclavo. El cuerpo era el siervo de la mente y estaba a merced de la obtención de resultados/medallas. Esa creencia de que para conseguir algo hay que sufrir creo que es muy perjudicial. La meditación y la práctica corporal me han ayudado a conocerme, a observarme y escucharme, a reconectarme, a conectar mi cuerpo y mi mente, a que ambos trabajen juntos, y ver con más claridad mi propósito de vida. Es como que he visto el lado oscuro y eso me permite distinguir claramente la luz. Ha sido un proceso duro porque he sido ahora más consciente de los abusos que suponía esa práctica deportiva a ese nivel. Valoro, agradezco y empleo lo que he aprendido de esa experiencia.

P.- ¿Cómo se pasa de la exigencia a la excelencia?

R.- Estando en contacto con nuestro propósito. Y siendo conscientes de que frecuentemente el precio que pagamos por los resultados es demasiado alto si no hemos disfrutado el camino, que en el camino está la vida más que en el destino.

P.- ¿Cómo conociste el yoga?

R.-Pues después de abandonar el deporte por completo, con los años me sentía como que me faltaba algo y buscaba algún tipo de ejercicio físico con el que me encontrase mejor, pudiese practicarlo regularmente, y mejorase mi salud. Después de probar algunas cosas di con unas clases de yoga, enseguida me di cuenta que se trabajaba el cuerpo de una manera con la que sentía más conexión, con ese detalle, ese cuidado, con ajustes anatómicos, con amabilidad y sin forzar, sin “empujar”, con un sentido más profundo…, y seguí por ahí.

P.- ¿Qué es lo que más te ha aportado el yoga hasta el momento?

R.-Bueno, además de todo lo que he comentado antes, y resumiendo, la meditación ha supuesto un cambio en mi vida, ha sido el descubrimiento más maravilloso para mi, que me ha permitido reencontrarme. La práctica corporal es fundamental en mi día a día, Y además me ha ofrecido una de las cosas más bonitas que me han pasado que es poder compartirlo con los demás al dar las clases, y satisfacer esa necesidad mía de ayuda y de crecimiento personal. Me ha aportado ver y vivir la vida de otra manera.

P.- ¿Cómo comenzaste a ser profesora de yoga? ¿Qué te llevó a ese camino?

R.- Pues aquí en Yoga Center, un día al finalizar la clase Mabel me preguntó que si quería hacer el curso de Instructora y yo dije “¿Yo? ¿Para qué?”. No me veía ni en sueños siendo profesora de yoga…, y me dijo la palabra mágica para mí: “puedes hacerlo para profundizar más”. Y yo, que soy muy curiosa, pues se me iluminaron todas las bombillas, y dije que sí. Y fue el comienzo de algo genial. Y pasito a pasito aquí estoy. Quiero dar las gracias a Mabel, a Gauri y a Wes por las oportunidades que me han dado en Yoga Center.

P.- ¿Qué es lo que más te gusta de ser profesora de yoga?

R.- Lo que más me gusta es el compartir, el poder transmitir lo que voy aprendiendo y que me es útil, y dárselo, entregárselo a otros por si les vale a ellos también, eso es lo que más me gusta. Y lo bien que me siento después de cada clase, es algo inexplicable que cada día me sorprende.

Las clases de formación me apasionan, ver el proceso de cada alumno me encanta, ese aprendizaje y transformación personal que ocurre en cada curso es emocionante e inspirador para mí.

P.- ¿De dónde sacas la inspiración para tus clases?

R.- Pues procuro nutrirme del día a día, de lo que voy aprendiendo, de mi experiencia y experimentación personal, de otros profesores, de los alumnos (sus preguntas inspiran, sus comentarios…), de lecturas, me inspiro también de otras formaciones que realizo.

P.- ¿Qué intentas transmitir en tus clases?

R.- Depende del día, pero en general, eso de lo que hablábamos, del autoconocimiento, empezando por las partes más externas, por la piel e ir buceando hacia dentro, hacia nuestro interior, poco a poco y paso a paso.

P.- ¿Cómo está el yoga presente en tu vida? ¿De qué manera te acompaña en tu día a día?

R.- Está presente constantemente, es que para mí el yoga es vida o la vida es yoga, en el sentido de que es una forma de vida, es una forma de vivir consciente y libre, en la medida de lo posible y según las circunstancias (sin exigirse, amablemente).

Más concretamente, pues medito cada mañana media hora, y en función del día y los otros compromisos que tengo practico Hatha Yoga al mediodía o por la tarde, procuro poner atención a la alimentación, a lo que pienso, a lo que digo, a mis hábitos y mi comportamiento.

P.- Si encuentras en tu clase a una persona que viene del mundo del deporte y con una visión de competitividad, ¿cómo le transmites el yoga y esa idea de no competir y fluir?

R.- Me gustaría resaltar que hay competitividad en muchos aspectos de la vida, no solo en los que vienen del mundo del deporte, por ejemplo en la moda, en la política, en las empresas…, incluso en el yoga. O sea, que es algo que todos podemos observar en nosotros independientemente de nuestra actividad. En el deporte se hace más visible, y se le ha dado una forma, pero es algo que va con la persona.

Pienso que estamos en una sociedad que fomenta la competitividad porque cree que es la única manera de avanzar y mejorar, poniendo sólo el foco sólo en la obtención de resultados. En ese sentido les muestro que hay otras formas, otros caminos.

P.- ¿Qué es para ti el yoga?

R.- El yoga para mi es bienestar y plenitud fruto de la unión, de la conexión. Es presencia. Es ahora. Es una sonrisa que se me dibuja en los labios.

P.- ¿Cómo ha evolucionado tu relación con el yoga desde que empezaste hasta el día de hoy? ¿Cómo crees que seguirá evolucionando?

R.- Mi relación con el yoga ha evolucionado en la medida en que yo he evolucionado. Van de la mano. Al principio parece como todo muy teórico y muchas cosas que recordar, pero con la práctica va formando parte de tu día a día. Recuerdo que ya haciendo el curso de profesores, cuando iba a clase desde la oficina (era directora financiera en la empresa familiar) me preguntaba cómo podía integrar el yoga en mi vida, me parecían mundos tan extremos… Y con el tiempo me di cuenta de que pasé a preguntarme cómo podía integrar mi trabajo en el yoga, poco a poco se fue transformando mi forma de vida, y te das cuenta de que es todo uno. Creo que mi relación con el yoga seguirá evolucionando según mis necesidades vitales, ahora mismo me veo toda la vida practicando de una u otra forma, continuando ese reencuentro conmigo misma, y compartiéndolo con los demás. Pero concretamente no lo sé. Me gustaría seguir dando clases y enfocarme en la formación y en transmitir lo que voy aprendiendo.


El yoga es la vida misma, una forma de vivir consciente y libre.

Entrevista con Nerea

Hoy os traemos una entrevista de lo más interesante, con una de las profesoras de las clases de Hatha Yoga y de los cursos de formación en Yoga Center Madrid: Nerea Esbrit. Nerea tiene una amplia trayectoria en el mundo del deporte, un mundo de exigencia y su relación con el yoga marcó un antes y un después, un paso de la exigencia a la excelencia. Os invitamos a leer su entrevista, su experiencia es fascinante.

Pregunta.- Vienes de un ambiente deportivo muy exigente y el yoga busca fluir y no forzar el cuerpo. ¿Cómo has conciliado esa visión exigente con lo que persigue o pretende el yoga? ¿Sigue teniendo influencia sobre tu práctica de alguna manera la exigencia anterior?

Respuesta.- Sí, vengo de haber practicado desde los 7 hasta los 16 años gimnasia deportiva de alto rendimiento en el equipo nacional y participando en mundiales, europeos y juegos del Mediterráneo, en un entorno muy exigente, perfeccionista y donde se utiliza el cuerpo para conseguir resultados. Suena duro pero en términos generales es lo que ocurre. Tanto es así que me alejé por completo de ese mundo que tuve que dejar por una lesión mal tratada que terminó en operación y 6 meses de rehabilitación y que me impidió ir a Los Juegos Olímpicos de Seúl. Estuve probando diferentes deportes para estar en forma y sentirme bien, pero nada me convencía, hasta que di con el yoga, y ahí encontré un mundo fascinante, donde al cuerpo se le considera de otra manera, desde el respeto y la amabilidad, y para mi eso fue fundamental. Ahora ya con más de 15 años de práctica de yoga, lo que te puedo decir es que realmente no concilio esa visión exigente, si no que he decidido soltar esa exigencia, no me sienta bien, ni me lleva hacia el bienestar.

P.- Según tu experiencia, ¿se puede ser exigente también en yoga o hay que huir siempre de esa exigencia? ¿Cómo encuentras un equilibrio entre ambos aspectos?

R.- Bueno, huir no sería mi opción, sino más bien mirar esa exigencia de frente, ver qué necesidades está cubriendo y para qué la busco, y en función de lo que observe decidir si quiero seguir siendo exigente o prefiero vivir la vida de otra manera, porque al final para mí el yoga es la vida, es una forma de vivir, con principios y propósitos determinados. Pienso que cuando tratas de evitar algo o lo rechazas, se refuerza, así que más bien lo que he hecho es aceptar esa tendencia mía, hacerme amiga de ella, reconocer lo que me ha aportado hasta ahora y ser consciente de lo que no me hace bien. Es amarla en lugar de rechazarla, y ahí es donde hay encuentro.

P.- ¿Cómo sientes que tu trayectoria como deportista de élite ha marcado o marca tu relación con el yoga?

R.- Pues lo ha marcado bastante, por lo que comentaba antes, en algunos aspectos el deporte de alto rendimiento o élite es lo opuesto a los propósitos del yoga, y yo he tenido la oportunidad de profundizar en ambos universos. Mi experiencia personal con la gimnasia de élite fue de abusos de límites, de graves lesiones, de desconexión de mi cuerpo y mi mente, aprendí a no escuchar al cuerpo, a bloquear o negar las señales que me mandaba, tanto es así que estuve entrenado un año entero con una fisura en el codo, la mente controlaba, utilizaba al cuerpo como a un esclavo. El cuerpo era el siervo de la mente y estaba a merced de la obtención de resultados/medallas. Esa creencia de que para conseguir algo hay que sufrir creo que es muy perjudicial. La meditación y la práctica corporal me han ayudado a conocerme, a observarme y escucharme, a reconectarme, a conectar mi cuerpo y mi mente, a que ambos trabajen juntos, y ver con más claridad mi propósito de vida. Es como que he visto el lado oscuro y eso me permite distinguir claramente la luz. Ha sido un proceso duro porque he sido ahora más consciente de los abusos que suponía esa práctica deportiva a ese nivel. Valoro, agradezco y empleo lo que he aprendido de esa experiencia.

P.- ¿Cómo se pasa de la exigencia a la excelencia?

R.- Estando en contacto con nuestro propósito. Y siendo conscientes de que frecuentemente el precio que pagamos por los resultados es demasiado alto si no hemos disfrutado el camino, que en el camino está la vida más que en el destino.

P.- ¿Cómo conociste el yoga?

R.-Pues después de abandonar el deporte por completo, con los años me sentía como que me faltaba algo y buscaba algún tipo de ejercicio físico con el que me encontrase mejor, pudiese practicarlo regularmente, y mejorase mi salud. Después de probar algunas cosas di con unas clases de yoga, enseguida me di cuenta que se trabajaba el cuerpo de una manera con la que sentía más conexión, con ese detalle, ese cuidado, con ajustes anatómicos, con amabilidad y sin forzar, sin “empujar”, con un sentido más profundo…, y seguí por ahí.

P.- ¿Qué es lo que más te ha aportado el yoga hasta el momento?

R.-Bueno, además de todo lo que he comentado antes, y resumiendo, la meditación ha supuesto un cambio en mi vida, ha sido el descubrimiento más maravilloso para mi, que me ha permitido reencontrarme. La práctica corporal es fundamental en mi día a día, Y además me ha ofrecido una de las cosas más bonitas que me han pasado que es poder compartirlo con los demás al dar las clases, y satisfacer esa necesidad mía de ayuda y de crecimiento personal. Me ha aportado ver y vivir la vida de otra manera.

P.- ¿Cómo comenzaste a ser profesora de yoga? ¿Qué te llevó a ese camino?

R.- Pues aquí en Yoga Center, un día al finalizar la clase Mabel me preguntó que si quería hacer el curso de Instructora y yo dije “¿Yo? ¿Para qué?”. No me veía ni en sueños siendo profesora de yoga…, y me dijo la palabra mágica para mí: “puedes hacerlo para profundizar más”. Y yo, que soy muy curiosa, pues se me iluminaron todas las bombillas, y dije que sí. Y fue el comienzo de algo genial. Y pasito a pasito aquí estoy. Quiero dar las gracias a Mabel, a Gauri y a Wes por las oportunidades que me han dado en Yoga Center.

P.- ¿Qué es lo que más te gusta de ser profesora de yoga?

R.- Lo que más me gusta es el compartir, el poder transmitir lo que voy aprendiendo y que me es útil, y dárselo, entregárselo a otros por si les vale a ellos también, eso es lo que más me gusta. Y lo bien que me siento después de cada clase, es algo inexplicable que cada día me sorprende.

Las clases de formación me apasionan, ver el proceso de cada alumno me encanta, ese aprendizaje y transformación personal que ocurre en cada curso es emocionante e inspirador para mí.

P.- ¿De dónde sacas la inspiración para tus clases?

R.- Pues procuro nutrirme del día a día, de lo que voy aprendiendo, de mi experiencia y experimentación personal, de otros profesores, de los alumnos (sus preguntas inspiran, sus comentarios…), de lecturas, me inspiro también de otras formaciones que realizo.

P.- ¿Qué intentas transmitir en tus clases?

R.- Depende del día, pero en general, eso de lo que hablábamos, del autoconocimiento, empezando por las partes más externas, por la piel e ir buceando hacia dentro, hacia nuestro interior, poco a poco y paso a paso.

P.- ¿Cómo está el yoga presente en tu vida? ¿De qué manera te acompaña en tu día a día?

R.- Está presente constantemente, es que para mí el yoga es vida o la vida es yoga, en el sentido de que es una forma de vida, es una forma de vivir consciente y libre, en la medida de lo posible y según las circunstancias (sin exigirse, amablemente).

Más concretamente, pues medito cada mañana media hora, y en función del día y los otros compromisos que tengo practico Hatha Yoga al mediodía o por la tarde, procuro poner atención a la alimentación, a lo que pienso, a lo que digo, a mis hábitos y mi comportamiento.

P.- Si encuentras en tu clase a una persona que viene del mundo del deporte y con una visión de competitividad, ¿cómo le transmites el yoga y esa idea de no competir y fluir?

R.- Me gustaría resaltar que hay competitividad en muchos aspectos de la vida, no solo en los que vienen del mundo del deporte, por ejemplo en la moda, en la política, en las empresas…, incluso en el yoga. O sea, que es algo que todos podemos observar en nosotros independientemente de nuestra actividad. En el deporte se hace más visible, y se le ha dado una forma, pero es algo que va con la persona.

Pienso que estamos en una sociedad que fomenta la competitividad porque cree que es la única manera de avanzar y mejorar, poniendo sólo el foco sólo en la obtención de resultados. En ese sentido les muestro que hay otras formas, otros caminos.

P.- ¿Qué es para ti el yoga?

R.- El yoga para mi es bienestar y plenitud fruto de la unión, de la conexión. Es presencia. Es ahora. Es una sonrisa que se me dibuja en los labios.

P.- ¿Cómo ha evolucionado tu relación con el yoga desde que empezaste hasta el día de hoy? ¿Cómo crees que seguirá evolucionando?

R.- Mi relación con el yoga ha evolucionado en la medida en que yo he evolucionado. Van de la mano. Al principio parece como todo muy teórico y muchas cosas que recordar, pero con la práctica va formando parte de tu día a día. Recuerdo que ya haciendo el curso de profesores, cuando iba a clase desde la oficina (era directora financiera en la empresa familiar) me preguntaba cómo podía integrar el yoga en mi vida, me parecían mundos tan extremos… Y con el tiempo me di cuenta de que pasé a preguntarme cómo podía integrar mi trabajo en el yoga, poco a poco se fue transformando mi forma de vida, y te das cuenta de que es todo uno. Creo que mi relación con el yoga seguirá evolucionando según mis necesidades vitales, ahora mismo me veo toda la vida practicando de una u otra forma, continuando ese reencuentro conmigo misma, y compartiéndolo con los demás. Pero concretamente no lo sé. Me gustaría seguir dando clases y enfocarme en la formación y en transmitir lo que voy aprendiendo.


El yoga Iyengar es el yoga de todos los practicantes.

Entrevista con Ramón

En Yoga Center Madrid se imparten varios estilos de yoga, entre ellos el estilo Iyengar. Ramón Clares es uno de los profesores especializados en este estilo que da clases diariamente en la escuela y está diplomado por el Instituto Ramamani Iyengar de Pune, en la India.

Hemos tenido la oportunidad de hablar con él para conocer un poco mejor su relación con el yoga y con la enseñanza de esta milenaria disciplina. Te invitamos a disfrutar de su experiencia.

 

Pregunta.- ¿Cómo conociste el yoga?

Respuesta.- Por un amigo que iba con su novia a hacer yoga y me hablaron de la práctica.

 

P.- ¿Qué te llevó a escoger la senda del yoga como forma de vida?

R.- Cuando empiezas a practicar no sabes que es una forma de vida; es una actividad más y solo con el tiempo es cuando va dejando su huella y marcando su recorrido. En principio no se elige, al menos en mi caso yo no elegí nada, no tenía ninguna expectativa.

 

P.- ¿Cómo descubriste que querías dedicarte a ello?

R.- Tampoco “lo descubrí”. De hecho una vez una especie de pitonisa me dijo que yo me iba a dedicar a enseñar yoga y yo me reí porque en ese momento lo último que pasaba por mi cabeza era enseñar yoga. Luego gradualmente vas empezando, haces formación de profesores, das algunas clases y terminas inmerso en la enseñanza a tiempo completo.

 

P.- ¿Qué es para ti el yoga?

R.- Pienso que el yoga debe ser algo personal. Las descripciones académicas están muy bien pero lo que realmente vale es la interpretación personal. Yoga para mí es un punto de referencia a partir del cual puedes valorar mejor otras áreas de la vida. Puedes llamarle “disciplina”, es como un punto de referencia que te ayuda a valorar otras cosas (la familia, el trabajo, etc.).

 

P.- ¿Cómo decidiste hacerte profesor de yoga?

R.- Cuando te quieres dar cuenta estás dando clases de yoga los siete días de la semana, cursos, la formación para profesores..., no hay un momento específico. Solo echando la vista atrás ves que te “has metido de cabeza”. Al principio fue casi sin quererlo, las primeras clases las hacía por hacer un favor. Pero nunca fue algo que me viniera por vocación. No existió ese momento de decir “quiero y voy a dedicarme a ello”, eso es lo único que tengo claro. Aunque a día de hoy me resulta enormemente fructífero y creo que tengo mucha suerte de poder vivir como profesor de yoga, no hubo ese momento de revelación en el que dijera que quería serlo.

 

P.- Desde tu experiencia, ¿cómo definirías el estilo de yoga “Iyengar”?

R.- Aunque generalmente se asocia con soportes y alineamiento, yo creo que esta es una descripción muy simple e infantil. El yoga Iyengar es conocer cómo funciona tu cuerpo, parte a parte, pieza a pieza y en su conjunto y, a partir de ahí, elaborar unas posturas que no deben ser complicadas pero sí de una sutileza productiva. Si me hace daño no es sutil ni productivo, pero si me ayuda con dolores que tenía entonces sí lo es. Todo esto se haga más o menos uso de los soportes conocidos (sillas, ladrillos, mantas, cuerdas, etc.).

 

P.- ¿Tiene un cierto matiz terapéutico?

R.- Para mí, si no es terapéutico no es yoga. El yoga, independientemente de su apellido, cuando se aplica y ves mejora es terapéutico; cuando se aplica y lo haces mal, no es terapéutico ni tampoco yoga. Para hacerse daño hay muchas cosas.

 

P.- ¿Qué te hizo decantarte por este estilo en particular?

R.- Venía ya con algunos problemas físicos a raíz de otro estilo de yoga y vi que en conjunto me iba bien, que podía seguir practicando yoga, que algunas cosas iban mejorando, otras no las entendía muy bien y algunas no las entendía en absoluto. Pero en conjunto sentía que había empezado a encarrilar mi práctica.

 

P.- O sea que habías probado otros estilos de yoga. ¿Cuáles?

R.- Otros... La verdad es que los otros no me engancharon. Tiendo a meterme de cabeza en lo que hago, pero si me desencanto me marcho rápidamente. Y eso me pasó también con el Iyengar. Lo cierto es que el yoga Iyengar que practico ahora no tiene mucho que ver con el Iyengar que yo hacía cuando comencé. También me marché de aquel yoga Iyengar.

 

P- ¿Qué diferenciaba a ambos estilos Iyengar?

R.- El Iyengar que hago ahora responde más a ese criterio de no elegir entre el yoga terapéutico y el “cañero”. El yoga terapéutico puede ser también muy intenso pero también divertido. Si el yoga no tiene esa cualidad terapéutica en cada postura y en cada clase, a mí ya no me interesa. En realidad hay interpretaciones infinitas del mismo estilo.

 

P.- ¿Incluso dentro del mismo estilo Iyengar?

R.- Sí. A mí me hace gracia cuando alguien intenta presentar el yoga Iyengar como un yoga homogéneo, cuando es un abanico de posibilidades. El yoga Iyengar que yo ofrezco es una variante más. Es muy gracioso cuando alguien proclama para sí “el auténtico yoga Iyengar”.

 

P.- ¿Qué caracteriza a tu yoga Iyengar?

R.- El sentido común. Si alguien se hace daño es que no lo está haciendo bien, es que algo no está funcionando. Y en función de eso hemos basado la práctica. Hacemos un estilo muy clásico, pero lo que no hay que buscar es ser “pequeños B. K. S. Iyengar”; imitar al genio es inmaduro y ridículo. Nosotros tratamos de conseguir un máximo aprovechamiento del yoga Iyengar, a través del sentido común. Si la postura teóricamente es magnífica pero el alumno no puede hacerla así, hay que buscar fórmulas: eso es puro yoga Iyengar. Eso es lo que él quería, aunque haya gente que lo que hace es intentar imitarle a él en sus acrobacias más duras. Por eso digo que mi interpretación del yoga Iyengar es muy clásica. No se trata de ver quién imita mejor los gestos del Sr. Iyengar, sino mantenerse fiel a algo que funciona muy bien.

 

P.- Para ti, ¿qué es ser profesor de yoga?

R.- Ser un buen practicante y tenerlo en cuenta a la hora de dar la clase.

 


Año nuevo, vida nueva

Deseo de cambio

Suele decirse, año nuevo, vida nueva. Estamos llenos de buenos propósitos e intenciones y lo que anida en nuestra mente, es el deseo de cambiar y modificar nuestro estilo de vida.

Poder del pensamiento

 Si este es el caso, lo mejor es utilizar el poder del pensamiento. Hacerse una propuesta firme del logro o meta a conseguir, hacer un programa de las práctica que uno desea realizar, o bien comprometerse consigo mismo para dejar de lado cualquier hábito negativo.

Menos dudas y mayor decisión

 Cuando uno cree que tiene que esperar a que las circunstancias le sean favorables a fin de tomar una decisión, está confundiendo a su mente con la duda y la indecisión, lo cual implica que la mente se dispersa y pierde su poder; sin embargo, cuando uno adopta una idea prioritaria y la va alimentando, ésta ocupa el mayor espacio mental y crea una tendencia y un hábito positivo que se va reforzando y haciendo poderoso. De ahí, ese famosos dicho: "En lo que uno piensa, en eso se convierte".

 Si uno escribe en un encerado o pizarra, "mañana voy a practicar yoga", y al día siguiente se fija de nuevo en lo escrito en el encerado, aparecerá de nuevo la misma frase, "mañana voy a practicar yoga". Las buenas intenciones y el posponer actividades beneficiosas, sólo nos llevan a permanecer estancados y paralizados en nuestros antiguos hábitos.

Pensamiento y acción

 Hagamos pues con nuestras acciones que las circunstancias nos sean favorables y no esperemos a que éstas sean las adecuadas para iniciar algo en nuestro favor.

 Los pensamientos nos llevan a la acción, las acciones a crear hábitos, los hábitos nos conducen a desarrollar nuestra personalidad, nuestra personalidad crea nuestra manera de vivir, y hasta cierto punto el futuro.

Yoga, camino hacia el bienestar

 Salgamos de la duda, tomemos decisiones que nos favorezcan y comenzar a practicar yoga o bien a intensificarlo.