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Próximo Curso de Meditación

llamada al interior

La meditación viene a ser una especie de salida del confinamiento al que estamos sometidos en el cuerpo y la mente.

La quietud meditativa es una llamda al Espíritu que anida en el interior. Es una aproximación a un estado extraordinario, ausentándonos del peso del pensamiento que nos sostiene en lo mundano.

 La meditación intenta darle a entender a la reflexión, que debe "caminar" hacia la cumbre de la conciencia, donde pensamiento y reflexión, dejan de ser mediadores con el mundo externo y miren hacia dentro.

 La meditación, es la insistencia por parte de la mente finita de salir de sus limitaciones para ir al encuentro del Desconocido, Lo Escondido, que al mismo tiempo aguarda, curiosamente fuera del tiempo de la mente, y más allá de esta manifestación de los mecanismos que nos hacen humanos, y que por necesidad de alcanzar la inmortalidad, nos empujan a descubrir el por qué y para qué se existe.

meditación y silencio

 A oídos del Rey había llegado la noticia de la sabiduría de un maestro de yoga que pasaba horas en estado meditativo. Un buen día, salió de su palacio dispuesto a verle.

 Después de viajar durante todo un día, llegó a la cabaña donde el sabio vivía.

 El yogui reconoció al Rey y después de saludarlo, respetuosamente preguntó:

 "¿En qué puedo serviros Majestad?"

 "He oído hablar mucho de ti y aunque mis obligaciones no me permiten disponer de mucho tiempo; ¿podrías decirme en pocas palabras, cual es la esencia de la Verdad?"

"Lo diré en unsa sola palabra Majestad"

"Cuál es esa palabra, preguntó el Rey con gran curiosidad"

"Silencio"

" ¿Y cual es el camino hacia el Silencio?"

"La meditación"

¿Y que es pues la meditación?

"Silencio^

Aprende a experimentar el silencio de la mente ruidosa en nuestro próximo Curso de Meditación.


Sabiduría interior

Sabiduría interior

El gran indólogo Heinrich Zimmer (en la foto) solía contar la historia de un rabino, la cual era atribuida a los cuentos jasíicos de Martin Buber:(foto 2)

Un rabino de Cracovia había soñado que en Praga, frente al Palacio del Rey y en un puente al lado del río había un tesoro escondido. Como el sueño era muy insistente en hacerle ver que ese tesoro se encontraba en ese lugar, decidió emprender camino hacia Praga.

Después de un enorme esfuerzo y días de viaje, llegó al sitio donde supuestamente el tesoro se encontraba. Allí estaba el puente y al otro lado del río el Palacio Real.

Al observar más detenidamente el puente en el cual iba a buscar el tesoro, se dió cuenta que alrededor del mismo, la guardia real vigilaba los alrededores del palacio y era por lo tanto imposible para él acercarse a investigar en el puente.

Decidió aguardar a que se presentase el momento propicio, Así que transcurrieron unos cuantos días y los soldados no abandonaban su guardia. Ocurrió que el capitán que estaba al frente de la vigilancia, al ver al rabino merodear por esa zona durante varios días, se acercó a él con el fin de preguntarle que hacía en esa zona.

El anciano rabino le explicó que había tenido un sueño y que un tesoro estaba escondido en el puente. Al escuchar estas palabras, el capitán de la guardia rompió en carcajadas y dijo: '¿Un sueño?, ¿un tesoro?. Pues yo he soñado que en Cracovia, en la casa de un rabino y debajo de su estufa en la cocina se encuentra un tesoro enterrado.

Al escuchar esto, el rabino une sus manos en un gesto de saludo, y en silencio se retira. Regresa a Cracovia y en su casa, debajo de la estufa, allí enterrado encuentra el tesoro.

Buscar el tesoro de la sabiduría en nuestro interior

El tesoro real para terminar con nuestros sufrimientos y limitaciones, para finalizar con nuestras inquietudes e ignorancia, la búsqueda se emprende allí donde se encuentra: en nuestra "propio hogar" o nuestro interior.

Estas voces internas nos invitan a desentrañar los mensajes crípticos que nos son revelados a través del camino interior.

 


Historia: la actitud del buscador

Necesidad de atención continua en la búsqueda

Es muy común en nosotros comenzar una búsqueda y al cabo de un tiempo aburrirnos, y poner nuestra atención en otro método, una vez más, cambiarlo, y así sucesivamente, con la expectativa de que algo se produzca de manera rápida, dejando de lado la paciencia, la práctica y la constancia.

Buscando el tesoro interior

 En una ocasión, el Rey-Sultán Mohammed iba cabalgando por la capital de su reino tratando de saber como se sentían sus súbditos.

 Cabalgndo de un lugar a otro, se desplazó a las afueras de la ciudad donde había una mina de oro y allí observó detenidamente a un hombre sentado cerca del camino.

Completamente absorto en su tarea, la cabeza agachada y la espalda encorvada, resultado de tantos años de trabajo, el hombre estaba filtrando la tierra con la finalidad de descubrir algunas partículas de oro. La tierra en la que iba trabajando se amontonaba a su lado hasta formar una pequeña montaña.

 El rey miró al hombre con compasión y en un gesto de desprendimiento y amor, se quitó un valiosísimo collar que llevaba al cuello y lo lanzó en un montículo de tierra que el hombre tendría que llegar a colar o filtrar.

 Al día siguiente, el rey retornó al mismo lugar y vió al mismo hombre buscando las partículas del preciado metal. El rey, aproximándose a él dijo:

"Tengo entendido que ayer encontraste un precioso colgante que con seguridad tiene el suficiente valor para poder resolver todas tus necesidades materiales el resto de tu vida.¿ Por qué entonces sigues trabajando tan duramente? ¿Por qué no dejas de trabajar y vives cómodamente?

 El hombre respondió al rey:" El haber encontrado el valioso collar ayer, me ha inspirado para trabajar todavía más arduamente ya que podría llegar a encontrar algo todavía más valioso. Ayer encontré una hermosa joya, quién sabe lo que podré encontrar mañana.

 Esta debiera ser la actitud del buscador que le acerque cada vez más a la inmensa riqueza que anida en su interior sabiendo que aunque se alcancen pequeños tesoros, la sabiduría plena le está aguardando.


peregrinaje: al encuentro con uno mismo

  Peregrinación

En todas las culturas, la peregrinación es parte importante de las creencias religiosas y reunen a millones de seguidores, los cuales por motivos diferentes sienten gran satisfacción una vez llegada a la meta establecida. Así podemos ver peregrinos a Santiago de Compostela, Lourdes, Fátima, Meca, Jerusalén y concretamente en la India muchos son los lugares y templos hacia los que se mueven millones de devotos,

 Los diez peregrinos

 Esta es la historia de diez pios devotos hindúes que se dirigen a Gangotri en los Himalayas con el ánimo de encontrarse con Shiva y sentiri así la purificación de su interior y poder notar la alegría de la gracia de su deidad, seguramente desparramada por todo su cuerpo y mente.

 Después de un fatigoso mes de andadura, cruzando valles, montañas y ríos, los diez devotos se están aproximando al templo y solo les queda por cruzar el caudaloso y ancho Ganges para cumplir su deseo.

 Con gran dificultad ya que la corriente tendía a  arrastrarlos río abajo, los peregrinos van cruzando el río, y cuando se encuentran en la otra orilla, exhaustos, comentan que afortunados son de estar tan cerca de su adorado templo de Shiva.

 A fin de asegurarse que todos había logrado cruzar el río, uno de ellos comenzó a contar a sus compañeros: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho y nueve. !Al terminar de contar, muy sobresaltado le hizo saber al resto de peregrinos que uno de ellos se había perdido en el río.!

- Cuenta ahora tú, le dijo a otro de ellos -. Así lo hizo éste, uno, dos,.... y así sucesivamente hasta contar hasta nueve.

 Ante la alarma causada entre todos ellos, el resto de peregrinos fué contando y al ver que uno de ellos había desaparecido, comenzaron a lamentar su pérdida.

 Obviamente, cada uno de ellos cuando contaba, iba contando a los demás y nunca así mismo.

 Esto nos ocurre en la vida cotidiana. Contamos permanente todo lo externo y nunca contamos al Sí mismo o Ser interior que anida en nosotros.

 

 


El tesoro está en ti

Las historias como elemento de enseñanza

Como bien sabemos, muchas son las historias que se narran para dar respuestas claras a conceptos o ideas a veces enrevesadas.

 Emprendemos en nuestras vidas búsquedas en dirección a algún lugar, sin saber cual, tratando de encontrar señales que nos indique u orienten, y la mayoría de las veces nos alejamos de nosotros mismos.

Buscando fuera de uno mismo

 En la ciudad de Cracovia, había un anciano cuyo nombre era Izy y quien durante muchas noches soñó que había un tesoro escondido en la ciudad de Praga debajo de un puente, cercano a un río donde se encontraba un gran árbol.

 En sus sueños se veía cavando  cerca del árbol para dar con el tesoro metido en la profundidad de la tierra y que al hacerse con él, viviría holgada y despreocupadamente el resto de sus días.

 En la medida en la que ese sueño se iba repitiendo durante semanas, el anciano interpretó que era un mensaje al que tenía que prestarle atención.

 Dada la inquietud que ese sueño le causaba, decidió partir hacia Praga. Preparó su caballo para el largo viaje y emprendió la marcha.

 Después de cabalgar durante unos días, llegó a Praga dedicándose a buscar el río y el puente en las afueras de la ciudad.

 Como en sus sueños siempre aparecía con mucha nitidez, el río, el puente y el árbol, no tardó en encontrar el lugar.

 Cuando se dirigía  a cavar, se percató que el puente era custodiado por un soldado. Decidió esperar pacientemente y después de transcurrir largo tiempo, se dió cuenta que el lugar estaba siendo vigilado y custodiado.

 Dejó transcurrir un par de días acampando en las cercanías, y el soldado que ya le había visto, sospechó de su presencia al verlo debajo del puente, y se aproximó para interrogarle.

 Ante las preguntas del soldado, el anciano se sinceró con él y le contó que había viajado desde una ciudad lejana ya que había soñado que en Praga, bajo un puente como aquel, había un tesoro escondido.

 El soldado al esuchar esto, comenzó a reir a carcajadas.

Buscar en el sitio adecuado

"Has viajado hasta aquí sin razón alguna. Desde hace dos años, sueño todas las noches que en la ciudad de Cracovia, debajo de la cocina de un anciano llamado Izy, hay un tesoro enterrado, ¡ja, ja, ja! ¿Crees que debería ir a Cracovia y cavar bajo la cocina en la casa de Izy?".

 Izy escuchó en silencio y después de agradecerle al soldado su confesión, regresó a su casa.

 Nada más llegar, cavó un pozo profundo bajo su cocina y encontró un gran tesoro que siempre había estado allí enterrado.

 Las respuestas y el tesoro del conocimiento se encuentran en uno@. No hay necesidad de buscar en otro lugar.

 Será sin duda una gran sorpresa.

 


Felicidad

Buscando la felicidad

Sabemos que todos, de una forma u otra vamos en pos de lo que llamamos felicidad, pero realmente no llegamos a alcanzarla y desconocemos de que se trata. Posiblemente, desde el punto de vista individual sea una proyección de lo idealizado y por lo tanto no universal. Un deseo personal no se puede universalizar.

Dentro de nuestra estructura mental, indagamos, reflexionamos, deseamos, experimentamos, y sin embargo acabamos en una espacie de estado de frustración, ya que no se producen los acontecimientos acorde a lo querido.

 Libros sobre la felicidad, teorías filosóficas y científicas, métodos diversos, conferencias, deseos y discusiones interminables, y todo para quedarnos con la esperanza que en un futuro venidero, tal felicidad surgirá.

 Como la exageración no suele tener límites, han elevado a Mathieu Ricard al olimpo "del hombre más feliz del mundo", por el hecho de contemplar en estudios realizados en resonancias magnéticas y otra aparatología médica como áreas del cerebro son activadas y a las que le asignan estados de "felicidad". Esto requeriría cierta reflexión crítica, pero de momento lo dejamos aquí aparcado.

 Puede ser cierto o no, pero otra manera de intentarlo sería buscar de maneras o vías muy distintas, y siempre considerando la idiosincrasia del buscador/a.

 Me viene a la mente una hermosa historia:

Historia: Donde encontrar la ansiada felicidad

 En una ocasión, Dios dió al ser humano la posibilidad de conseguir la felicidad. Para ello, preparó una llave con la cual abriría el reino de la dicha al hombre.

 Con el fin de que éste se esforzara y la buscara, Dios pensó donde esconderla. "Quizás estaría bien que escondiese la llave en el lugar más alto y oculto de los Himalayas" - reflexionó -. Al poco tiempo, se dijo a sí mismo, que el hombre se esforzaría y acabaría encontrándola.

 De nuevo pensó en otro lugar y creyó que el sitio adecuado podría ser las profundidades del océano. Dios, de nuevo recapacitó y dijo: " Tampoco es un buen lugar para esconder la llave, ya que su deseo por alcanzar la felicidad le hará buscar denodadamente y puede acabar encontrándola".

 Como es evidente, el Ser Supremo, conociendo la naturaleza de los seres humanos, entonces pensó:

 "Voy a guardar la llave de la felicidad en lo más profundo de su corazón, ya que buscará en todas partes en el mundo externo y nunca allí donde está instalada: EN SU PROPIO INTERIOR".

 Es una posibilidad más de las muchas que existen. Walter Benjamin hacía esta definición: "La felicidad es percibirse a uno mismo sin miedo". Sólo hay que probar.

 

 


La aventura del espíritu

arqueología de la religión

Cuando uno de alguna manera se introduce en la arqueología espiritual, - definición interesante de la escritora y profesora de religiones comparadas, Karen Armstrong -, se va a encontrar con corrientes de pensamiento diversas, pero las que mantienen un destacado papel y gran influencia son las denominadas religiones principales.

 En su esencia, la religión no es algo acerca de creencias, filosofías o metafísica que obsesiona a tantos seguidores, y que les hace ser o convertirse en combatientes de una llamada verdad reservada exclusivamente para sus ideales, los cuales determinan su función en la vida en múltiples aspectos.

 La principal o más destacada actividad de un seguidor religioso, es creer o aceptar ideas con las que se identifican y de las que forman parte.

Darse de corazón

La palabra Credo, proviene de corazón y en realidad viene a significar darse con el corazón o comprometerse con el corazón, lo cual es distinto a ser un creyente sin más, que tiende a aceptar mandamientos abstrusos, convirtiéndose estos en la esencia de su vida religiosa expuestos por una jerarquía aceptada.

 En realidad, la religión es básicamente  llevar a cabo acciones con un comportamiento y actitud que produce un profundo cambio interior y no se trata por lo tanto de aceptar ciertas opiniones religiosas.

 

Era axial

 Esta tendencia o inclinación de pensamiento espiritual se puede observar en la era axial,  - de la que hablaré en su momento -, término que acuño y en el que hizo tanto hincapié el filósofo Karl Jaspers, y en la que el desarrollo tiene que ver con la compasión, dejando de lado tanto el egoísmo como la aceptación ciega de propuestas religiosas impuestas bajo criterios de autoridad.

Buddha y erradicación del dolor

 Cuando se cuenta la historia de aquel monje que tenía una mente inquisitiva, filosófica y metafísica y perseguía a Buddha preguntando insistentemente sobre el porqué del universo, la muerte, la maldad y tantas dudas más, el Iluminado le contó la historia de la flecha envenenada.

"Si a un soldado que es herido por una flecha envenenada se le ocurre pensar: no voy a quitarme la flecha hasta que sepa quien la ha disparado, desde donde, a què casta pertenece y así sucesivamente, lo más seguro es que se muera sin obtener respuesta alguna". Lo lógico es erradicar la causa del dolor.

 Supongamos que tuviésemos la capacidad de una vez por todas de saber quien creó el mundo y porqué lo hizo, sin duda alguna, el dolor, el sufrimiento, la muerte, la vejez, la enfermedad seguirían existiendo.

aventura del espíritu

 La religión es aprender a aventurarse en el espíritu para descubrir e ir más allá de las limitaciones de la aceptación de creencias que suelen llevar a la disputa y a pensar, "mi Dios es el verdadero y no el tuyo". Dejemos apartada esa obsesión enfermiza que agita los estados mentales, configurados generalmente por las construcciones culturales a las que pertenecemos.

 La experiencia de lo interno rebasa las limitaciones de toda ignorancia. Un seguidor es obediente a doctrinas; un discípulo se disciplina en la búsqueda de respuestas hacia la Libertad del Espíritu.

 


El invitado

El invitado

Gozaba de una gran consideraicón por tener un carácter sereno y compasivo. Una familia muy rica había oído hablar de él y deseaba conocerlo ya que su fama era amplia y, por lo tanto querían de alguna manera "lucirlo" ante sus invitados.

Esa familia, se puso en contacto con él y le invitaron a una importante comida. El hombre llegó modestamente vestido y enseguida se dió cuenta de que los presentes evitaban saludarlo o de que incluso los criados le servían con desgana.

Abandonó unos minutos la casa y volvió ataviado con una elegante e impresionante túnica. Los dueños e invitados de la casa lo saludaron muy efusivamente y los criados le servían con el mayor de los esmeros. LLegó el momento de pasar al comedor para celebrar la comida. Le dijeron al hombre qué asiento le correspondía. Se despojó de la túnica, la cual le confería autoridad y con descaro la arrojó sobre la silla.

-¿Por qué hace eso? - le preguntaron todos estupefactos

- Ha sido mi túnica y no yo la que ha recibido vuestro respeto y consideración. Que se quede ella a comer con vosotros.

Y sosegado y sonriente, abandonó la casa con una gran alegría interior.

Si reflexionamos, nos daremos cuenta que solemos poner la atención en lo banal y no lo importante.


Buscar en el interior

Buscando en el interior

A veces tenemos la sensación que en nuestro interior se produce una especie de guerra civil, en el sentido que se acumulan pensamientos de todo tipo, tristeza, estados de ansiedad, temor, cólera, sufrimiento, alegría, satisfacción, frustración, recuerdos, impulsos hacia el bienestar y la aspiración por la calma y el sosiego.

 Sabemos que es en nuestro interior donde se producen la alegría y el contento y es al decir de grandes sabios, que es en la profundidad de nuestro ser donde hay que encontrarlos..

 Una anciana buscaba afanosamente algo que se le había perdido en la calle cercana a su casa, palpando y revolviendo en el suelo. Un hombre que por allí pasaba, se detuvo a observar a la anciana y después de un tiempo, al contemplar la avidez con la que se movía, se acercó a la mujer.

 ¿Qué has perdido para estar buscando con tanta ansia e interés?

 Hace más de una hora que perdí una aguja que tenía para coser.

 ¿Y donde la has perdido?

 Ahí, en el interior de mi casa.

 ¿Entonces por qué la estás buscando aquí fuera?

¡Es que ahí dentro está muy oscuro!

Existe una palabra en el Yoga que no es otra que Avidya (ignorancia) que domina a los seres humanos ya que la tendencia es a buscar fuera y no en el interior. Es obvio que el mundo externo debe ser aceptado y vivido con inteligencia, sobre todo conociendo los mecanismos que determinan nuestro yo, la Mente.

La historia ilustra claramente que buscar en el exterior es como un espejismo en el desierto. Nos parece real, pero en realidad es engañoso e ilusorio.