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Los tres magos

Estrellas y camino hacia el cielo

En Oriente, desde hace milenios, se dice que donde cae una estrella, y por el camino inverso al dibujado por esa caída un hombre puede subir al cielo. Claro que, como es tan difícil hallar el lugar del impacto, y los desiertos son ardientes y los páramos fríos y las montañas donde llueven meteoros, duras e inhóspitas, pocos son los seguidores de estrellas.Para ser un buen buscador de estrellas caídas se necesitan tres cualidades: confiar en la eternidad y desconfiar del tiempo, considerar que cualquiera es nuestro mejor compañero de ruta y, por fin, amar cada rincón geográfico como si ya hubiesen caído en él múltiples estrellas.

Los tres magos y el niño

 Los tres magos se pusieron en camino desde sitios diferentes porque creyeron ver, en el cielo invernal, lo que parecía ser el rostro de un niño misterioso. Al encontrarse en el oasis que llaman Palmeras Despiertas e inercambiar informaciones, comprendieron que cada uno de ellos había visto sólo un fragmento de ese rostro. Uno de los magos creyó distinguir sus orejas, capaces, dijo, de oír la fuga de los cometas y el suspiro de las auroras; otro comentó que lo que más le había impresionado era el esbozo de su boca, cuyas comisuras flexionaban los horizontes. Cuando el tercero dijo que en su vaga frente había notado, concentrada, la suave paz que hace girar a los planetas, los magos sonrieron conmovidos. Ninguna tormenta de arena, helada nocturna o distracción humana interrumpió su viaje en pos de la visión, pues los tres poseían las mencionadas cualidades en grado sumo. A veces, para distraerse, se contaban historias de estrellas caídas en sus respectivos países, por cuyos trazos celestes héroes y heroínas habían subido al cielo; confesándose, al mismo tiempo, que nadie había visto nunca antes el rostro del niño que ellos tres creían haber identificado.

Oro, mirra e incienso

 En sus alforjas llevaban oro, mirra e incienso. El primero para dar testimonio de la luz del sol; la mirra para que todas las resinas de la tierra se vieran representadas en su dádiva, y el incienso a fin de que, despertado su humo, la serenidad de su aroma tranquilizara cuantas más narices mejor. Lo curioso es que los tres magos llevaban la misma cantidad de incienso, mirra y oro envuelta en saquitos de piel de antílope. También portaban en sus largos cántaros oscuros, agua potable del manantial llamado Memoria de la Memoria, cuyos sorbos les permitían revivir su propia infancia en tragos tan breves como deleitables. Ese simplel hecho les impedía saber a ciencia cierta si hacía días, meses, años o décadas que estaban en marcha.

La estrella, el niño y los magos

 Dejaron el valle pelado como un cuero de cabra salvaje vuelto del revés y ascendieron las montañas ocres sobre las cuales, la noche previa, y en el cielo, el rostro infantil se les mostró por fin desde todos sus ángulos. Campesinos y artesanos los vieron entrar al  pueblo de casas blancas y chamizos verdes y grises con la boca abierta. Tostados por el sol, vistiendo ropas exóticas y cabalgando altísimos camellos, los magos se acercaron a la cueva presentida. Sabía que cuando una estrella toca, en su caída, la tierra se abre generosa para recibirla. Era blanca por fuera y por dentro, y en su olor de establo se confundían efluvios de animales y humanos. La estrella estaba caliente aún, como un chispeante pan de luz que hubiese surgido del horno de los cielos. Todo el mundo la miraba sin comprender pero adoraba en ella el brillo de su milagro.

 Todo el mundo se templaba al amparo de su música, pero nadie conocía aún la intención de su melodía. Sólo los magos sabían que era el niño. Sólo el rostro del niño, en el cielo, sabía que era la cabeza de una nueva estrella cuyo cuerpo eran los seres que participaban de su irradiación

 


Krishnamurti (//)

Krishnamurti, filósofo de la vida

Vamos a proseguir aquí con el discurso de Krishnamurti cuando disolvió la Orden de la Estrella.

Krishnamurti está considerado como uno de los grandes y lúcidos pensadores del siglo XX. Solía proponer en sus charlas la búsqueda por parte del individuo de la seguridad, la felicidad y la necesidad que tenemos de liberarnos de la pesada carga del temor, el sufrimiento, los problemas de la violencia, la sociedad, del seguimiento ciego a las religiones o gurus.

Explicó con precisión, inteligencia y sabiduría el funcionamiento de la psique humana y señalaba la necesidad de incrementar nuestra calidad de vida  a través de la meditación y la espiritualidad bien entendida.

 Ahora continuamos con su discurso que proviene del anterior (I):

 

Prosiguiendo con su discurso o manifiesto

.......La Verdad no puede rebajarse, es más bien el individuo quien debe hacer el esfuerzo de elevarse hacia ella. No pueden bajar la cumbre de la montaña al valle. Si quieren llegar a la cima de la montaña, tienen que pasar por el valle, escalar las empinadas laderas sin temor a los peligrosos precipicios. Tienen que ascender hacia la Verdad; no es posible hacerla "descender" u organizarla para comodidad de ustedes.

 Es el inerés por las ideas lo que las organizaciones sustentan, pero las organizaciones despiertan sólo el interés desde fuera; y el interés que no nace del amor a la Verdad en sí misma, sino que es incitado por una organización, no tiene valor alguno. La organización se convierte en una estructura dentro de la cual sus miembros pueden encajar convenientemente; ya no necesitan esforzarse por alcanzar la Verdad, o la cumbre de la montaña; basta con que tallen un cómodo nicho en el que colocarse, o en el que dejar que la organización los coloque; y piensan que de ese modo la organización los conducirá a la Verdad (...). Yo sostengo que ninguna organización puede conducir al hombre a la espiritualidad."

 Este manifiesto de Krishnamurti continúa con pensamientos y reflexiones de un alto valor, y me haré eco de ello en el siguiente artículo.

 


Krishnamurti (/)

En Adyar, sede de la Sociedad Teosófica

 En uno de los lugares favoritos en mis visiitas a la India, se encuentra Adyar, no lejos de Madrás o Chennai como ahora se llama. La razón es por la conexión con el admirado Krishnamurti, ya que ese lugar es donde parte de la historia de la Sociedad Teosófica ha tenido gran importancia.

Personajes como Madame Blavatsky, Olcott, Annie Besan, Leadbeater, Lutyens y tantos otros son historia de la pretensión del advenimiento del nuevo Mesías y por ese motivo la S.T o Sociedad Teosófica había sido fundada.

Jiddu Krishnamurti

 Jiddu Krishnamurti nació el 11 de Mayo de 1895 en Madanapalle, pequeña ciudad del sur de la India y falleció el 17 de Febrero de l986 en Ojai. California.

Una vez "descubierto" por Leadbeater como futuro "Mesías",  empezó a recibir un exquisita educación a lo largo de unos años y la Dra Besant por entonces presidenta de la Sociedad Teosófica, con otros miembros, proclamaron a Krishnamurti como el "maestro mundial", cuya aparición ya había sido anunciada por la S.T.

 Con el fin de preparar tal advenimiento, una organización denominada la Orden de la Estrella fué creada, siendo Krishnamurti quien la lideraba.

 Sin embargo, en 1929, Krishnamurti renunció a tal cargo disolviendo la Orden con sus numerosos seguidores, devolviendo el dinero y propiedades que habían sido donadas.

 Quisiera hacer mención a parte de su discurso durante la disolución de la Orden de la Estrella, el cual me parece muy aleccionador.

La verdad es una tierra sin caminos

"Vamos a hablar esta mañana sobre la disolución de la Orden de la Estrella. Para muchos será motivo de alegría y otros se sentirán más bien tristes. Sin embargo no debiera ser causa de regocijo ni de tristeza, puesto que es inevitable como voy a explicar:

Quizá recuerden aquella leyenda en la que el diablo y un amigoo iban pasenado por la calle, cuando de pronto vieron a un hombre que recogía algo del suelo y, después de mirarlo se lo guardaba en el bolsillo.

 El amigo preguntó al diablo:"¿Qué es lo que ha recogido ese hombre?". "Ha recogido un pedazo de la Verdad", contestó el diablo. "Mal asunto para ti entonces", dijo el amigo. "Ah, no, en absoluto - replicó el diablo -; voy a dejar que la organice."

 Yo sostengo que la Verdad es una tierra sin caminos, y que no es posible acercarse a ella por ningún sendero, ninguna religión, ninguna secta. Ese es mi punto de vista, y me adhiero a él absoluta e incondicionalmente.

La Verdad, puesto que es ilimitada, puesto que está libre de condicionamiento, y no es posible acceder a ella por ninguna clase de camino, no se puede organizar, ni tampoco debería formarse ninguna organización para conducir o forzar a la gente a seguir un sendero determinado. Si empiezan por comprender esto, verán hasta que punto es imposible organizar una creencia.

La creencia es una cuestión puramente individual, y no pueden ni deben ustedes organizarla. Si lo hacen, se convierte en algo muerto, cristalizado; se convierte en un credo, en una secta, una religión que ha de imponerse a los demás. Esto es lo que todo el mundo trata de hacer. La Verdad entonces se empequeñece y se transforma en un juguete para los débiles, para los que están  sólo momentáneamente descontentos.....

 Continúa próximamente en el (II)